HABLE CON ELLA
Por Marcela Robles
"¿Y conseguiste lo que querías en esta vida? Lo conseguí. ¿Y qué querías? Considerarme amado, sentirme amado en la tierra".
Raymond Carver
Me hubiese gustado conocerlo. Dicen que era un hombre silencioso. O más aun, hubiese querido ser su Tess Gallagher, la poeta que lo acompañó en el último tramo de su vida y que sigue escribiendo para él.
El próximo 2 de agosto se cumplen 20 años de la muerte del escritor Raymond Carver (1938-1988), cuya vida se extinguió cuando las garras del cáncer devoraron sus pulmones sin contemplaciones, en el momento en que ya había empezado a contarlo todo mejor que nunca.
El realizador Robert Altman, quien le rindió homenaje en su filme "Vidas cruzadas" (1993), basado en su antología de relatos del mismo nombre, dijo del autor --uno de los más brillantes de su generación y mucho más allá de ella-- que Carver hacía poesía de lo prosaico. Dijo también que consideraba su obra un solo cuento, porque todos son incidentes que generalmente acaban en desastres.
Por eso Carver murió dando la cara por sus personajes, aunque estaba en su mejor momento. Había dejado de beber, tenía una relación amorosa con Tess, con quien se casó, y se había convertido en el mejor narrador de cuentos estadounidense vivo. Sus historias revelan lo extraño tras lo banal, afirmó un crítico. Frase para el olvido. Como quizás quedarán en el olvido las polémicas publicadas por el "New York Times" o el "New Yorker", que aseguraban (o desmentían) que su editor, Gordon Lish, era el que mejoraba su escritura. ¿Y qué? Eso cuentan sus sobrevivientes. Pero quién sabe si Carver no tuvo también sus momentos mientras fue alcohólico, trabajando en ocupaciones ocasionales mal pagadas, debatiéndose en la pobreza y con un primer matrimonio destrozado. De esa parte trágica de su vida salieron algunos de los 'vagamundos' de sus cuentos: anónimos, perdedores, desempleados, solitarios a la deriva, sombras de sí mismos.
Aunque se le suele adscribir al llamado realismo sucio, la obra de Carver nos sacude el polvo y nos llena de luz. Esa que busca y encuentra en el claroscuro de la existencia, utilizando un lenguaje minimalista; término que a él le disgustaba porque consideraba que tenía el tufo a la pequeñez en la visión y en la ejecución. Digamos que escribía 'reloaded': recargado de sentido.
Así, un hombre frente a un televisor, una ruma de cajas durante una mudanza, o el timbre de un teléfono que no cesa, pueden convertirse en medio de su prosa en un cartucho de dinamita a punto de estallar. Si el editor o la viuda merecen pifias o aplausos, no son ellos los protagonistas de esta historia, aunque formen parte fundamental del reparto.
Además de sus libros de poemas, Carver publicó los volúmenes de relatos: "¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?" (1976), "De qué hablamos cuando hablamos de amor" (1981), "Catedral" (1983) y "Tres rosas amarillas" (1988); además del ya mencionado "Vidas cruzadas", y "Si me necesitas, llámame", publicado originalmente bajo el nombre de "Sin heroísmos, por favor".
Tess Gallagher, la mujer que lo amó, acaba de cumplir este mes 65 años, y no se cansa de escribir las más bellas palabras: "¿Quieres que esté de duelo? ¿Quieres que guarde luto? ¿O, como la luz de la luna en la arena blanquísima, quieres que use tu luz para brillar, para relucir? Brillo. Estoy de duelo".