GINEBRA [EFE]. La séptima serie de negociaciones para salvar la Ronda de Doha, que se lanzó con el objetivo de liberalizar el comercio mundial, acabó hoy con un nuevo fracaso y sin indicaciones claras sobre en qué punto queda el proceso. "A los miembros se les escapó el acuerdo de los dedos", afirmó el director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, que había convocado la reunión con la esperanza de desbloquear el proceso y cerrar un acuerdo que estableciera la reducción de los subsidios agrícolas y el recorte de aranceles a los productos agroindustriales.
"No voy a ocultar que hemos fracasado", dijo Lamy, tras explicar que los ministros que negociaron frenéticamente durante nueve días habían logrado resolver "entre 80% y 85%". "Ese acuerdo hubiera representado ahorrarse US$130.000 millones en aranceles" hasta el fin del período de implementación del acuerdo, se lamentó.
Lamy llamó a una treintena de ministros que representan los intereses de los 153 miembros que forman la institución.
No obstante, tras dos días poco productivos, la reunión se redujo a los siete países considerados claves en el proceso (Australia, Brasil, China, Estados Unidos, India, Japón y la Unión Europea), que hoy han sentenciado el proceso tras sesenta horas hablando de un solo tema, en palabras de Lamy.
SALVAGUARDIAS
El G-7 no logró ponerse de acuerdo sobre el sistema de salvaguardias agrícolas especiales que permitirían elevar los aranceles a los productos agrarios en caso de un abrupto aumento de las importaciones o una caída de los precios internacionales. Estados Unidos, por un lado, e India y el G-33 (que agrupa a un grupo de países en desarrollo importadores agrícolas), por el otro, no lograron un consenso respecto a la cifra que debía poner en marcha el mecanismo.
"Es lamentable lo que sucedió; alguien de otro planeta no creería que tras todo el progreso realizado no hayamos sido capaces de concluir", opinó el canciller brasileño Celso Amorim, tras la última sesión.