Por Luis Davelouis Lengua
Ahorro es progreso. Más allá del cliché, esta frase encierra una poderosa idea revisada numerosas veces en el imaginario social de la humanidad. La fábula de la hormiga y la cigarra lo encierra: ahorrar es guardar pan para mayo pero, tan importante como ello, permite generar un soporte sobre el cual apoyar el crecimiento y el desarrollo. Y no se trata solo de un apalancamiento financiero, sino también psicológico, mental y hasta moral.
También puede verlo desde el punto de vista práctico: tal vez pueda comprarse un equipo de sonido al crédito pero, en la práctica, este no será suyo sino hasta que termine de pagarlo y le costará más que el precio de lista por los intereses que se generarán. Por otro lado, si se espera y lo compra con el producto de sus ahorros de unos pocos meses, se sentirá satisfecho, no pagará intereses, comisiones, mantenimiento ni nada por el estilo y, con ese ahorro virtual incluso tal vez pueda comprarse un mejor equipo que el que planeó comprar en partes.
Además, piense en las ventajas de tener ahorros y acceso al crédito a la vez: el número de posibilidades se eleva exponencialmente y le permite acceder a bienes de mucho mayor cuantía. Es más, comprar una casa muchas veces depende de que se puedan demostrar ingresos y capacidad de ahorro.
Sin embargo, ahorrar no es fácil, pues requiere de buenas dosis de disciplina y de voluntad: significa resistirse al impulso y tentación de consumir hoy y ahora y preferir postergar y posponer el placer de adquirir. Se hace más difícil cuando casi todos los mensajes que recibimos en la calle o a través de los medios de comunicación, nos compelen a ceder a la tentación de gastar. Después de todo, nuestro modelo de consumo aspira a parecerse al de EE.UU., un país desarrollado en donde el ahorro de las personas casi ha desaparecido y se vive casi exclusivamente del crédito.
MUCHOS CAMINOS
Hay muchos vehículos para ahorrar y muchas formas y posibilidades para hacerlo. Como coinciden en señalar los especialistas de bancos como el BBVA y el BCP, dependerá del destino final que usted quiera darle al dinero que está pensando, o empezando, a ahorrar. También, como recomienda el gerente territorial del BBVA Banco Continental, Carlo Castoldi, se debería ahorrar en función del plazo en el que se planea utilizar el producto del ahorro realizado.
En efecto, las opciones serán distintas si lo que quiere es ahorrar para financiar la compra de un auto nuevo, pagarse una maestría, irse de viaje el próximo año o, como en el caso de la fábula de Esopo, asegurarse una vejez sin contratiempos. Las razones son miles y, junto a su propio nivel de tolerancia al riesgo, terminarán determinando el vehículo a través del cual debería ahorrar.
Puede escoger entre el ahorro tradicional, que incluye desde abrir una cuenta de ahorros sin costo de mantenimiento, hasta realizar depósitos a plazo fijo, y el ahorro más sofisticado o de inversión, a través de fondos mutuos o aportes voluntarios a su AFP. En cada caso, puede elegir si lo hace en soles o dólares, los plazos, la institución con la que trabajar, el perfil de riesgo en cada caso y, además, combinar las posibilidades entre sí.
COMENZANDO A AHORRAR
¿Pero, entonces, dónde debería empezar? Eso dependerá de lo que usted quiera hacer con lo ahorrado y para cuándo planee hacerlo. Pero, para empezar, una cuenta de ahorro es, como reconoce Castoldi, lo más apropiado para alguien que recién empieza. Abrir una cuenta de ahorro tradicional y luego, a medida que el ahorro se incremente, colocarlo en una cuenta a plazo fijo. Hoy por hoy, la mejor, más segura y rentable decisión. Como le mostramos en el cuadro del portafolio, en Lima, el Banco Azteca paga 10% por un depósito de S/.5.000 a un año.
Además, así como debe endeudarse en la misma moneda en la que recibe sus ingresos, debería ahorrar en aquella en la que esté denominado el bien o servicio en el que piensa utilizar sus ahorros.
Con el tiempo, a medida que aumenten su capacidad de ahorro y su fondo ahorrado, podrá evaluar otras alternativas como un fondo mutuo o realizar aportes voluntarios a su AFP, con diferentes niveles de riesgo según el gusto. En última instancia, si quiere contar con un fondo al que no pueda tener acceso a menos que se quede sin trabajo o hasta que se retire y quiere tener la posibilidad de irse de vacaciones un mes a las islas Fiyi, puede depositar sus ahorros en su cuenta de CTS.
Como recomendaba la jefa de estudios económicos del BCP, Claudia Cooper, llegará un momento en que será capaz de armar una canasta de ahorro, esto es, podrá ahorrar en varios instrumentos a la vez. Así, diversificando sus ahorros, minimizará los riesgos relativos a cada tipo de producto. Estaremos con usted en ese momento.
A menos pobreza, más ahorro