Por Iana Málaga
Mezclar negocios y familia no debería terminar en fracaso. Los Cacho lo sabían. Eran los comienzos de los años 80 y Luis Cacho, joven profesor de la Universidad Agraria producía con sus alumnos una mermelada tan rica que su esposa Esperanza encontró en este potaje una oportunidad. Por eso, con apenas un perol de bronce y una cocina de kerosene, la pareja empezó a producir en casa 50 kilos de mermelada al día, que se vendía como pan caliente en las bodegas de San Borja. Muy pronto entraron a colaborar en la cocina los hermanos menores de Esperanza (Alberto y Javier Meza), que en poco tiempo se convirtieron en socios mayoritarios.
Pero luego llegó la época de inflación y era difícil conseguir fresas para la mermelada, por lo que los socios decidieron hacer ketchup, al tener un amigo que les regalaba tomates que sobraban de su chacra. Entonces, Javier Meza --quien desde muchacho demostró su gusto por las ventas-- empezó a ofrecer este producto en baldes de 5 kilos a restaurantes de Miraflores y San Isidro, pero pronto se dio cuenta de que la verdadera oportunidad de crecer estaba en los mercados mayoristas. "Si en locales como el Mediterráneo Chicken se vendían 20 baldes de ketchup (a S/.5 cada uno), cada quincena en Caquetá y La Parada, me pedían 600 baldes ", dice. Este producto se revendía en pollerías de los conos de Lima.
Había llegado el momento de crecer como industria. Así, en 1990 los socios compraron un terreno en Canto Grande para elaborar ketchup, retomar su producción de mermelada y empezar a elaborar mostazas y mayonesas con su marca Paraíso Tropical. Pero como en ese tiempo los socios todavía no tenían el capital necesario para importar máquinas industriales --cada una costaba US$150 mil--, decidieron fabricar su propio molino coloidal y varias licuadoras que replicaron de otras fábricas. Total, Luis era ingeniero y la creatividad le sobraba. Eso les permitió llegar con sus productos a provincias donde hoy tienen un 80% de participación en el mercado.
En el 2002 los socios compraron una nueva fábrica en Lurín donde desarrollaron nuevas versiones de ketchup, mostaza y mayonesa, además de pulpas de mango y fresa. Lamentablemente, el pasado diciembre un accidente de tránsito acabó con la vida de Luis y Alberto. Y entonces, Javier se hizo cargo de todas las áreas y se propuso nuevos retos. El hoy nuevo gerente general de Aliex ha importado maquinaria de Argentina para su fábrica y espera lanzar al mercado extranjero aderezos para comida criolla. Así, por fin tendría sentido el nombre Aliex: Alimentos de Exportación.
LAS CLAVES
4Protocolo familiar. Aliex ha elaborado un documento que define cuáles son los objetivos que debe cumplir cada nuevo socio que entre a trabajar en la compañía.
4Financiamiento. Si bien los antiguos socios temían pedir un crédito, hoy Javier considera que la empresa debe generar nuevos proyectos de inversión para crecer.