Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
ENTREVISTA. LA DESPENSA

"Somos muy detallistas"

Por Mayra Castillo

En un país donde pocos leen y solo algunos escriben, hacer un negocio con papel debe ser lo más parecido a la fragilidad. A pesar de esto, Patricia Oga --aburrida de trabajar en el área de importaciones de una tienda de almacén-- encontró una socia para reescribir sus sueños, la artista colombiana Claudia Hermosilla. En el 2003, esta última había publicado el libro-objeto "Epístola & Diástole", una colección de cartas de amor en distintos soportes y formatos. Cuatro años después (y a cuatro manos) ambas crearon La Despensa, una alacena que ofrece objetos de papel hechos a mano, pero que promete mucho más.

¿Cuándo y cómo nace La Despensa?
Patricia:
En julio del 2007 y nos presentamos por primera vez en la feria del libro Ricardo Palma (Miraflores) en noviembre. Allí tuvimos un puestito con cuadernos y libretas que llevaban los grabados de la última muestra individual de Haroldo Higa.

¿Cuál era el concepto?
Claudia:
Ambas queríamos crear un espacio para consumir cultura, no solo para mirar sino también para llevar. El eslogan de La Despensa juega con eso: "Provisiones para la vida creativa". Si escribes o dibujas, vas a necesitar un cuaderno de anotaciones. Si tomas fotos, un álbum de colección. Si fumas, un cenicero. Como artista me complace crear piezas artísticas y útiles, en el sentido menos peyorativo.
Patricia: Por eso, La Despensa comprende tres grandes ámbitos: una galería (para exposiciones no convencionales), un café y una tienda de objetos creativos. La idea es que, si al salir de una muestra no puedes comprar una pintura porque es muy cara, te lleves un pedacito de ella en una taza hecha con cuidado y delicadeza.

En la exposición de Andy Wharhol se vendieron hasta imanes para la refrigeradora con la forma de la lata de sopa Campbell...
Patricia:
Exactamente, también la lata que se puso en la calle (donde se vendían souvenirs) fue un éxito y es algo bastante común en el extranjero, pero que aquí no se aprovecha a plenitud.

¿Por qué empezaron por el final, es decir, con la tienda?
Patricia:
Porque esta es nuestra primera experiencia de negocio y había que minimizar daños. Como somos maniáticas (risas) con la formalidad, hemos tardado en hallar un local apropiado. Ese local será nuestra matriz y allí estarán juntos el taller y la tienda.
Claudia: En Miraflores hubo un cambio de zonificación (comercial y residencial) y los precios de los alquileres subieron. Así que hemos postergado esa fase hasta fin de año.

¿Si el Perú no es un país lector ni escritor, por qué iniciar el negocio con los cuadernos y libretas?
Claudia:
Es una buena pregunta, pero tiene que ver con nuestra pasión por la lectura y el arte. Quienes leen saben que el rito de comprar un libro tiene involucrados lo visual y el tacto (la textura de la tapa y de las hojas), hasta los olores.
Patricia: Mi esposo es Arturo Higa, editor de poesía del "Álbum del Universo Bacterial", y por ahí el asunto cobró fuerza para mí. Es un tema de admiración.

¿Cómo se reparten las labores en este negocio?
Patricia:
Por haber estudiado comercio exterior, yo veo la administración y las finanzas. Claudia es la artista, se encarga de todo el aspecto visual y del 'laboratorio' (nuestro taller) donde se prueba qué materiales servirán en la elaboración de los productos.
Claudia: Para hacer libretas hemos probado con lona de muebles, con el material sintético del 'mouse-pad' y hasta con forros de zapatos. Vuelo mucho, pero La China consigue hacerme pisar tierra.

¿Este taller dónde queda? ¿Quiénes trabajan allí?
Patricia:
Por el momento está en mi casa. La idea es que cuando tengamos el local, allí estén el encuadernador y el maestro serigrafista a tiempo completo. Por ahora, tercerizamos todo este trabajo. Lo que no podremos asumir nunca es la provisión de papeles y la preprensa.
Claudia: Aun así, estamos haciendo contacto con gente de la Universidad Católica que está elaborando un proyecto para hacer papel ecológico. Serían unos socios excelentes.

¿Cuál es el proceso de trabajo en La Despensa?
Claudia:
Tenemos dos tipos de cuadernos: los anillados y los cosidos. El cartón de las tapas es importado, resistente y duradero. Es lo primero que se elige, pues allí el serigrafista imprime las imágenes. Somos muy detallistas y por eso si imprimimos un grabado en una tapa de color verde, los renglones de las hojas también serán verdes. Para las hojas, Paty hace un trabajo mágico al tomar las medidas y con eso no se desperdicia nada, hacemos libretas de todo tamaño. Todo el trabajo es manual, aunque nosotras solo podemos anillar.

¿Qué artistas han trabajado con ustedes? ¿Qué opinan ellos de ver sus trabajos en la tapa de un cuaderno?
Claudia:
Además de Higa, tenemos a Goster (ilustrador), a Claudia Cáceres, a Andrea Navascués y a Víctor Mejía. Todos están encantados. Nuestro trabajo es difundir lo que algunos artistas consideran incomprensible para el público. Somos un puente entre unos y otros. Incluso, en el caso de Mejía (autor del libro "Ilusión a Oscuras"), sentimos que hicimos un trabajo de registro histórico urbano al rescatar imágenes de cines antiguos.
Patricia: Felizmente hay bastante talento y gente abierta a ver sus obras en nuevos formatos. Gente que no busca pertenecer al circuito formal.

¿Ellos reciben un pago?
Patricia:
No, todos han cedido sus trabajos sin límite de tiempo y sin una cantidad fija de impresiones. A ellos les basta el beneficio de difundir sus trabajos.

¿Tienen competencia?
Claudia:
Ojalá hubiese más, pero hay poca, porque lo convencional en cuadernos es la producción para escritorio. Las agendas sí han sido un producto más explotado en los últimos años por pequeñas empresas.

¿Cómo se trabaja la distribución?
Patricia:
Tenemos un punto fijo en La Casita (dentro de la librería Ksa Tomada); en librerías como Crisol (San Isidro) y El Virrey (2 locales) tenemos góndolas propias, y también en La Pulga (tienda de ropa alternativa).
Claudia: Es gracioso, pero al inicio queríamos ser superexclusivas y que las libretas solo se vendieran en nuestra matriz. Pero ya nos dimos cuenta de que no es la voz. ¡Tenemos que vender!

¿Han calculado la inversión del negocio y cuánto tardarán en recuperarla?
Patricia:
Más o menos 15 mil dólares. Vamos a tardar en recuperarlo, pero lo bueno es que ya no necesitamos sacar ni 50 soles del bolsillo. Todo se reinvierte.

¿Ustedes están al tanto de los clientes que se llevan sus productos?
Claudia:
Por estar en librerías sabemos que los consumidores inmediatos son lectores. Pero en la feria de noviembre venían estudiantes universitarios y hasta viejitos. Algunos nos han dicho que por qué no vendemos a la salida de los conciertos de rock o en algún cono de Lima.

LA FICHA
Nombre: Patricia Oga
Edad: 34 años
Profesión: Administradora
Organización: La Despensa (provisiones para la vida creativa) tiene un año de funcionamiento.

LA FICHA
Nombre: Claudia Hermosilla
Edad: 31 años
Profesión: Artista y fotógrafa

EN CIFRAS
US$15.000
Fue la inversión inicial. Esperan recuperarla en el 2009.

30%
Es la comisión que les cobran las librerías.

4
Semanas tardó su última producción de 50 objetos.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook