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PUNTO DE VISTA

El arte de arriesgar

Por Carmen Vildoso. Socióloga*

En la Feria Internacional del Libro se presentó la segunda edición del libro "Mujeres batalla", subtitulada "30+7", porque incluye siete nuevas entrevistas provenientes, igualmente, de esta página. Tres panelistas comentaron esta entrega. Fernando Villarán distinguió cuatro perfiles entre las mujeres batalla: ejecutivas, emprendedoras en campos distintos del empresarial, mujeres de negocios y empresarias, y se refirió en este último caso a aquellas que se hicieron de la nada y que con sus innovaciones han tenido y tienen la capacidad de revolucionar las cosas. Ejemplos de este último perfil, que es el que le interesó destacar más, son Ford o Benetton, lo mismo que las empresarias cuyas innovaciones --según se ve en el libro-- vienen impulsando la cadena productiva asociada a la culinaria, que es una de las razones que hoy tenemos para estar orgullosos de ser peruanos.

Cecilia Chávez se presentó como mujer batalla. Tuvo un hijo, se casó y se separó cuando casi recién había salido de la adolescencia. Trabajó en una o varias empresas hasta que decidió establecerse por su cuenta. Su rubro es el entretenimiento, pero su principal interés se centra en el cuidado de los animales. La relación de actividades en la que divide su interés supera a mi memoria y va desde la empresa del Bowling de Larcomar hasta la reserva de animales que tiene en Tingo María. Ella compartió la experiencia de las mujeres batalla que se han conocido a raíz de haber aparecido en esta sección y que hoy buscan cambiar no solo la familia o la empresa, sino también el país trabajando en conjunto. Con esa finalidad están apoyando a una organización de mujeres en Tingo María.

Fernando Vivas habló de Antonio Orjeda, autor del libro, de su paso por distintas secciones de El Comercio y de su anclaje en Economía & Negocios. Calificó a Orjeda de "humanista sentimental" y al libro de un conjunto de relatos de riesgo. Dijo mucho más, pero me quedo con esta definición tan sugerente.

Podría pensarse que los peruanos tenemos especial predisposición para el riesgo tomando en cuenta la cantidad de accidentes que ocurren por imprudencia de los peatones, pero no se está hablando de insensatez sino de tomar riesgos en forma medida, con perspectiva y responsabilidad. Esto es algo que se aprende a veces a costa de fracasos. Sin embargo, también hay propuestas o programas que preparan en ese sentido, como la educación por el arte que no se dirige necesariamente a formar artistas profesionales --y no se reduce a trasmitir técnicas-- y las prácticas educativas que apuestan al juego, combinando retos personales y trabajo en equipo.

Andar en zancos o caminar sobre una cuerda a una altura controlada y con apoyo, como lo hacen niños y niñas en La Tarumba, o participar en los talleres de danza con adolescentes de Vania Masías son vivencias privilegiadas para construir confianza personal, aquella que permite tomar iniciativas sin temor a equivocarse y expresarse con creatividad, cualidades que necesitamos todos para una plena realización personal.

* SECRETARIA TÉCNICA DEL ACUERDO NACIONAL

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