Por Beatrice Velarde
La denominación bosque de piedra muchas veces nos remite a una zona donde se aglutinan rocas de diferentes dimensiones y formas. Sin embargo, el Bosque de Piedras de Huayllay es eso y muchísimo más de lo que nuestra imaginación puede proyectar. Es un paraje que no se asemeja a nada antes visto, un lugar que nos remite a "El Mago de Oz", o quizás a la sensación que Alicia tuvo al perderse en el País de las Maravillas. Un escenario natural que impresiona por su magnificencia, majestuosidad artística, paisajística y por su altura sobre el nivel del mar. ¿Cuánto tiempo requiere conocerlo? Quizás la cantidad que tomó formarse, es decir muchas vidas para los que creen en la reencarnación, pero vale la pena visitarlo y llevarse el recuerdo de una partecita de él.
GÉNESIS DEL BOSQUE
Ubicado a 4.335 m.s.n.m., en la provincia y departamento de Pasco, exactamente a 40 km al sur de la ciudad de Cerro de Pasco (1 hora en auto aproximadamente) y con una extensión de 6.815 hectáreas, el Bosque de Piedras de Huayllay es considerado el bosque geológico más grande y alto del mundo. Data nada menos que de 70 millones de años (por supuesto sin la intervención del hombre). Una simple herencia histórica y natural de nuestra mama pacha.
Sobre su origen existen diversas teorías. Más allá del hecho evidente de que estas formaciones son el resultado de la acción del viento, el agua y el desplazamiento de los glaciares, se dice que es parte de un cuello volcánico. Es decir, formaciones que parten de capas de ceniza volcánica consolidada y acumulada allí después del último apogeo volcánico de los Andes Centrales, muy afectados por el intemperismo o meteorización. Términos con los que los geólogos señalan la acción de los agentes atmosféricos sobre las rocas, incluso sobre las que ofrecen las más caprichosas figuras.
Cabe recalcar que Huayllay, en quechua, quiere decir floresta, lo cual tal vez indique que los antiguos peruanos que habitaron la zona vieron en estas deformaciones geológicas un bosque, al igual que nuestros más recientes compatriotas cuando catalogaron al mismo como bosque de piedras.
CÓMO INICIAR EL PERIPLO
Luego de la necesaria aclimatación y unos buenos mates de coca, es momento de la aventura. Lo más recomendable es preguntar por Maruja Herrera en la localidad de Canchaducho, donde están las casas de hospedaje. Quién mejor que ella para ubicar y recibir a los visitantes. Maruja es una representante comunal, avezada escaladora y una guía de lujo del bosque de piedra. Explorar con ella este complejo mundo hace la diferencia, ya que se conoce cada recoveco del lugar y cuando no duerme en la localidad de Canchaducho se la encuentra en su casita, en medio del parque, solita entre piedras y llamas, sintiéndose feliz y agradecida de la vida por ser parte del sitio. Un hogar donde ella acoge a los que realmente quieren desconectarse de la modernidad, lejos de los restaurantes y la carretera. Por el frío ni se preocupen, tiene suficientes pieles de carnero para abrigar a un ejército de turistas friolentos. Eso sí, lleven varias capas de abrigo, porque si bien durante la noche uno tirita, en el día la temperatura cambia constantemente, desde el sol más intenso hasta el frío propio de la altura.
PERDERSE EN EL PARAÍSO
Existen diversas rutas dentro del parque. Sin embargo, desde donde uno decida empezar, aunque sea fuera de una ruta preestablecida, solo le serán necesarios un par de pasos para quedar pasmado ante la grandeza del sitio y la naturaleza en su máxima pureza. Infinitas formas, mucha de ellas en tamaños descomunales, se extienden como seres vivos inmortalizados en piedra, hijos de una pretérita y prolongada evolución. Vientos y lluvias han cumplido a lo largo de los años una paciente labor escultórica de calidad sorprendente, dando posibilidad a la naturaleza de exponer y explayar su más artística obra.
La alpaca, el elefante, la cobra, el perro de circo, el mexicano, la tortuga, la novia, son tantas de las miles de figuras pétreas, que hacen referencia a lo vivo, a lo espiritual, a la flora y a la fauna. Un lugar de ensueño, una mezcla del jardín del Edén, de "Lo que el viento se llevó" y de una gratitud que invade al visitante, y que deja a los peruanos llenos de orgullo.
PARA LOS AVENTUREROS
Si el bosque de piedras le despierta las ganas de perderse por tierras remotas y explorar rutas nuevas, les tenemos una sorpresa. Una ruta espectacular y muy poco explorada. De Huachón --muy cerca de Canchacucho-- hasta Oxapampa. Una caminata de aproximadamente cinco días y de cierto grado dificultad debido a lo poco poblada que está la zona. Sin embargo, vale la pena. Se pasa por un camino empedrado inca que asciende hasta el nevado Auruncho, por un bosque húmedo y algunos caseríos, mientras el paisaje cambia de sierra a selva y sin pensarlo mucho se llega a Oxapampa. Para mayor información preguntar nuevamente a Maruja Herrera, en la localidad de Canchacucho.
4Allá vamos
Cómo llegar: Para acceder a este destino existen varias rutas. En servicio público, la más recomendable es de Lima hacia Cerro de Pasco por la Carretera Central en un viaje de 7 horas (pasajes desde S/.25 a S/.50, dependiendo de la oferta y la demanda), para luego abordar las combis hacia Huayllay, desde el mismo terminal en Pasco (S/.4). La segunda opción parte de Lima hacia Huaral (pasajes S/.5). En Huaral hay que llegar al mercado de frutas desde donde parten las combis hacia Huayllay (pasajes S/.15 aproximadamente). Los carros salen antes de las 9:00 a.m. La tercera opción es desde Canta. Lima -- Canta son S/. 10. En la Plaza de Armas de Canta, desde la municipalidad, salen servicios turísticos pero solo en fiestas y fines de semana largos. Claro que si se va en movilidad propia es perfecto. Las rutas más recomendadas con movilidad propia son varias. Primera opción, mediante la Carretera Central, el siguiente recorrido: Lima - La Oroya - Junín - Carhuamayo - Villa Pasco - Canchacucho (Bosque de Piedras de Huayllay). La distancia por esta vía es de 312 km. La segunda opción es a través de la carretera por el norte de la capital, haciendo el siguiente recorrido: Lima - Canta - La Viuda - Huayllay - Canchacucho (Bosque de Piedras de Huayllay). Por esta ruta la distancia es de 227 km.
Dónde comer y dormir: En Canchacucho hay dos restaurantes de carretera que tienen habitaciones. Para dichos alojamientos ubicar en el mismo Canchacucho a Maruja Herrera, quien con una calidez impresionante acoge a los visitantes y también resulta una guía de lujo. Si por algún motivo no estuviera Maruja, don Cristóbal (también en Canchacucho) ofrece ambos servicios. Preguntar por ellos. También se puede encontrar estos servicios en la misma ciudad de Huayllay, muy cerca de Canchacucho, pero ya estamos hablando de ciudad y cemento.
Recomendaciones: Llevar mucho abrigo y las precauciones para la altura, como pastillas para el soroche u hojas de coca.