INVESTIGADORES SIGUIERON A CIENTOS DE CORREDORES DESDE 1984
WASHINGTON [REUTERS]. Las personas que quieran vivir una larga y saludable vida quizás deban optar por comenzar a correr. Un estudio publicado esta semana demuestra que los miembros de mediana edad de un club de atletismo tenían la mitad de posibilidades de morir durante un período de 20 años que las personas que no corrían.
Correr redujo el riesgo no solo de sufrir una enfermedad cardíaca, sino cáncer y enfermedades neurológicas como Alzheimer, según científicos de la Universidad de Stanford en California.
ACTIVIDAD ES FUNDAMENTAL
"Diecinueve años después, el 15% de los corredores había muerto en comparación con el 24% de los que componían el grupo de control", escribieron la doctora Eliza Chakravarty y sus colaboradores en "Archives of Internal Medicine".
Cualquier tipo de ejercicio activo probablemente desemboca en los resultados deseados, según el doctor James Fries, de Standford, quien trabajó en el estudio. "Tanto el sentido común como la ciencia de referencia apoyan la idea de que no hay nada mágico en correr de por sí", dijo Fries en una entrevista telefónica. "Es la actividad física regular lo que es importante", apuntó.
EL ESTUDIO
El equipo supervisó a 284 miembros de un club de atletismo nacional y 156 personas similares y sanas como grupo de control. Todos eran personal de la facultad y tenían antecedentes sociales y económicos similares, y todos tenían 50 años o más.
Desde 1984, cada voluntario rellenó una encuesta anual sobre frecuencia deportiva, peso e incapacidad para ocho actividades: ponerse de pie, vestirse y asearse, higiene, comer, andar, alcanzar, agarrar con la mano y actividades físicas rutinarias.
La mayoría de los voluntarios hacían algo de ejercicio, pero los corredores se ejercitaban hasta 200 minutos a la semana, en comparación con los 20 minutos de los no corredores.
Al principio, los corredores eran más delgados y menos propensos a fumar en comparación con el grupo de control. Y se ejercitaron más a lo largo de todo el período de estudio en general.
"Con el tiempo, todos los grupos redujeron su actividad corredora, pero el grupo de corredores continuó acumulando más minutos a la semana de actividad de todos los tipos", escribieron los científicos.
"Los miembros de los grupos de corredores tenían niveles de incapacidad significativamente menor en todo el estudio", añadieron.
IMPORTANTE A TODA EDAD
El equipo también trató de responder si comenzar a correr con una edad avanzada beneficiaría y si las personas que dejaron de ejercitarse comenzaron a pagar un precio cuando se hicieron mayores.
La mayoría de los corredores dejaron de correr siendo septuagenarios, dijo Fries, pero fue difícil encontrar a personas que dejaran el ejercicio totalmente. "Casi todos ellos hacían algo más. Continuaron con su ejercicio", indicó.
Las personas que comenzaron a hacer ejercicio cuando eran mayores también mejoraron su salud, manifestó.
El estudio también mostró que la excusa del riesgo de lesión no sirve para no correr: los corredores sufrieron menos lesiones de todos los tipos, incluyendo en las rodillas.
Cuidado con el sobrepeso de invierno
Caminar o hacer ejercicios durante 30 minutos y tomar un promedio de dos litros de agua, sin azúcar, a diario ayuda a combatir el sobrepeso. Así lo aseguró la Dirección de Salud (DISA) IV Lima Este del Ministerio de Salud.
Mediante una nota de prensa, esta dependencia indicó que debido al descenso de las temperaturas las personas suelen ingerir más grasas y carbohidratos, por lo que recomiendan la actividad física constante para eliminar toxinas y mejorar la circulación sanguínea. Todo esto se debe complementar con la ingesta de hasta 8 vasos de agua al día para rehidratar el organismo.
Los especialistas de la DISA IV recuerdan que la dieta debe ser balanceada y saludable, compuesta por proteínas (carnes blancas y rojas), carbohidratos (cereales, menestras y tubérculos), grasas insaturadas y muchas frutas y verduras.
Asimismo, recomiendan evitar las dietas rigurosas y acudir a nutricionistas para recibir la orientación adecuada y elaborar un plan de alimentación personalizado de acuerdo con sus requerimientos nutricionales.