Por Beatriz Boza
La casera y el bodeguero saben bien cuánto tienen que cobrar para que luego de pagarle a sus proveedores y a la Sunat les quede "alguito", por eso cuentan cada centavo y no dejan que pagues menos.
Los trabajadores conocen bien su sueldo neto mensual, su CTS y lo que es estar en planilla, y no dejan así nomás que les descuenten sin saber por qué. También un sastre sabe que necesita las medidas de su cliente para que el saco quede perfecto, o un carpintero que si no mide el ancho y alto exactos, la puerta no calzará y el cajón no correrá fácilmente. Solo con información adecuada, la casera podrá sacar adelante su negocio, los trabajadores confiar en su empleador, y sastres y carpinteros podrán hacer bien su trabajo.
Contar con información es vital para poder hacer, creer y crear. Caseras, bodegueros, trabajadores, sastres y carpinteros lo saben bien. Sin embargo, cuando abordamos temas públicos, donde los montos y potenciales afectados son mayores y la realidad mucho más compleja, aceptamos andar a ciegas.
Con arcas fiscales llenas, es imperioso contar con información actual del gasto público. Si bien el Ministerio de Economía y Finanzas ha lanzado el portal municipal (SIAF GL), para el 2007 solo figuran los gastos desagregados de un grupo reducido de municipalidades. Esto impide que tengamos elementos para informarnos, comparar y creerle a la autoridad.
Algo parecido ocurre con el cálculo de la inflación, pues el INEI no ha publicado los pesos específicos de cada una de las variedades de productos de la canasta básica, y mientras que otros países actualizan esos datos cada cinco años, en el Perú aún usamos los de 1994.
Desde entonces nuestros hábitos de consumo han cambiado mucho. Así, por ejemplo, hemos pasado del beeper al celular, del correo postal al Internet, del caset al iPod, consumimos más agua y bebidas envasadas, más cine y parecería que comemos más pollo que antes.
El INEI hace muy bien en actualizar sus estadísticas a través del nuevo censo y encuesta de hogares, pero mientras no dispongamos de esa información, hoy que suben los precios de los alimentos no sabemos qué datos está tomando en cuenta en cada ciudad para calcular la inflación, con lo cual no podemos analizar el detalle del aumento de precios en las diferentes regiones.
Como en la costa se consume más pescado, mientras en la sierra más cuy, o en la selva los platos se acompañan con yuca, mientras que en Lima con arroz, los pesos de cada uno de esos productos son diferentes en cada ciudad y los precios también. Por eso es imperioso conocer cómo hace sus cálculos el INEI para poder fiscalizar que los haga bien. A ciegas es muy difícil avanzar.