FILOSOFEMAS
Por Francisco Miró Quesada Cantuarias. Filósofo
El puericultorio Pérez Araníbar cumplirá sus ochenta años en el 2010. Este orfanato, perteneciente a la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana, se inauguró el 9 de marzo de 1930 y desde esa fecha ha albergado a varias generaciones de niños huérfanos y en extrema pobreza o en abandono material o moral, con la finalidad de velar por ellos y otorgarles las herramientas necesarias para que sean personas útiles a la sociedad.
En un magnífico artículo recientemente publicado en esta misma página, monseñor Luis Bambarén, presidente de Misión por la Paz, dice que "el puericultorio Pérez Araníbar es todo un símbolo emblemático de lo que hizo la sociedad civil de Lima, con enorme y ejemplar generosidad, motivada por un noble principio: Queremos que los niños huérfanos tengan lo mismo que nuestros hijos. Es un verdadero hogar donde los niños viven felices y muy bien cuidados con amor".
Con este objetivo, el 13 de junio entregó en Palacio de Gobierno una carta dirigida al señor presidente Alan García, en la que menciona que: "Frente a las propuestas de vender el puericultorio y darle usos comerciales, estoy seguro, señor presidente, de que usted será el primero en oponerse".
Han pasado 77 años desde que viene operando y muchas de sus instalaciones están deterioradas, por lo que actualmente, hay mucho que refaccionar y acondicionar con el fin de mejorar su capacidad de acogida y buen servicio. El objetivo en que están empeñados para su octogésimo aniversario, que será de aquí a tres años, es de llegar a albergar a 1.500 niños, es decir, doblar su capacidad de acogida.
El prestigio del puericultorio es demasiado grande. Siempre tendrá que existir.