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EXPOSICIÓN. Teófilo Castillo

Atento a los detalles del mundo

PARA LA CURADORA ÉLIDA ROMÁN, EL PINTOR ANCASHINO DESCUBRIÓ EN LA FOTOGRAFÍA UNA HERRAMIENTA PARA INVESTIGAR LA LUZ Y LOS DETALLES QUE CARACTERIZAN SU EXTRAORDINARIA OBRA PICTÓRICA

Por Enrique Planas

El nevado del Huascarán reluce en días que nadie oía hablar del cambio climático. Igualmente, tan azul que parece casi transparente, la laguna de Llanganuco nos fascina por su natural serenidad. Luego cambiamos la escala y somos testigos de aquel acercamiento tan íntimo y femenino al perfil de la encantadora René Palma, y a continuación, de la plácida y sabia estampa de su padre, el tradicionista don Ricardo Palma. Paisaje y retrato, dos géneros a primera vista antagónicos coinciden en su obsesión por el detalle en la obra de Teófilo Castillo.

Para Élida Román, curadora de la muestra, no se puede desligar la técnica pictórica de Castillo de su conocimiento de la fotografía, traído de Europa. Al instalarse en Buenos Aires en 1889, el artista trabajará como director artístico de la Casa Witcomb, uno de los más prestigiosos salones fotográficos porteños. Poco después fundará su propio estudio y amasará con ello una importante fortuna. "Su relación con la fotografía era muy fuerte; sin embargo, no es lo principal de su obra. Más bien lo que le atraía de esta eran las posibilidades que le aportaba para su pintura. Si hoy viviera, Castillo estaría metido en su estudio trabajando con una computadora", afirma la crítica.

"Antes de iniciar un cuadro, Castillo tomaba fotos de los ambientes del paisaje, o de las joyas y demás detalles de un retrato, y sobre estas después dibujaba. Por eso, cada uno de sus cuadros es un largo proceso de búsqueda e interiorización de los detalles. Asimismo, sus 'esfumaturas' características son reflexiones sobre el tema de la luz y la sombra. No se trata de mirar y hacer. Hay una investigación, una búsqueda de fidelidad existente tanto en sus paisajes como sus retratos", añade Román.

MAESTRO FUERA DEL TALLER
Pero la muestra no solo explora los retratos y los paisajes del artista, sino que también incide en su interesantísima biografía. Para la curadora, quien viajó a San Miguel de Tucumán, en Argentina, para investigar los últimos años de vida del artista, la aventura creativa y vital de Teófilo Castillo es una verdadera epopeya. "Estas vidas de trayectorias tan móviles y abiertas, que toman contacto con gente tan especial, deja muchos rastros para una investigación que recién empieza", señala.

Por cierto, además de pintor, fotógrafo e influyente crítico, Teófilo Castillo dejó la influencia de su magisterio en las jóvenes generaciones de comienzos del siglo XX. "Después de su regreso de Europa y su estadía en Argentina, se instaló en la Quinta Heeren, el lugar más residencial de Lima y allí, en los jardines detrás de las espléndidas casonas de Barrios Altos, comienza a enseñar pintura al aire libre, una novedad traída de las academias, cuando el paisaje está en boga. Lo nuevo era salir de las cuatro paredes", explica Román.

PERFIL
NOMBRE Teófilo Castillo (Carhuaz 1857-Tucumán 1922).
TRAYECTORIA Gran parte de su obra está vinculada a la reminiscencia de la Lima virreinal, destacando su preferencia por las tonalidades graves y el manejo casi lírico del color. Enmarcó en sus obras los paisajes naturales del interior del país, especialmente del Ande, en los que imprime un exuberante colorido y luminosidad.

Más información:
Inauguración: Martes 26, 7:30 p.m. Lugar: Galería John Harriman del Centro Cultural Peruano-Británico. Jr. Bellavista 531, Miraflores. temporada: Hasta el 30 de setiembre.

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