Le dio la vuelta al pliego interpe-latorio a la que fue sometida en el Congreso de la República. La ministra de Transportes y Comunicaciones, Verónica Zavala, aprovechó ayer la tribuna parlamentaria para lanzar un plan nacional de acción de 20 medidas a fin de atacar --de una vez y en serio-- el problema de la inseguridad vial, "porque no hay una varita mágica que pueda resolver con una sola acción el problema del transporte".
De arranque propuso a la representación parlamentaria el debate y la aprobación de siete proyectos de ley como parte de los esfuerzos estatales para reducir la racha de accidentes de tránsito en las carreteras.
Así, citó la urgencia de reforzar el castigo estatal contra quienes infringen las leyes, vía la modificación del Código Penal para establecer la responsabilidad penal de los empresarios del transporte. También planteó la necesidad de auditorías viales obligatorias "antes y durante la ejecución de una obra vial y al momento en que esta entra al servicio del público, porque no se conoce si las fallas humanas, en tanto origen de los accidentes, tienen que ver con el estado de la vía".
Propuso desterrar --por fin-- el uso de vehículos 'transformados' y para fiscalizar el tránsito terrestre en la red vial nacional anunció la próxima presentación de una iniciativa legal que pronto será discutida en el Consejo de Ministros, a fin de crear la Superintendencia de Transporte Terrestre.
Empero Zavala no se quedó ahí, porque asumió un conjunto de compromisos que llevará a cabo su despacho de cara al país: reforzamiento y ampliación del programa Tolerancia Cero, con nuevos puntos de control y mayor coordinación con los gobiernos regionales; la mejora del Reglamento Nacional de Administración de Transportes, que incluirá mejores condiciones de acceso y permanencia en el servicio de transporte, y la definición de estándares mínimos para los vehículos de transporte de personas (como por ejemplo asientos ergonómicos y autoajustables).
Otros temas de acción inmediata serán el reforzamiento del programa de señalización ("pues aunque les parezca extraño, hay ciudadanos que roban la señalización colocada por el ministerio"); el pronto funcionamiento de escuelas de conductores con la participación de universidades e institutos superiores; el control satelital de las unidades de transporte en un plazo de 180 días; convenio con las Fuerzas Armadas ("porque hay déficit de conductores profesionales") y la coordinación con Pro Inversión para que en los contratos de concesión de la infraestructura vial se incluya como responsabilidad de los concesionarios la obligación de construir y entregar al Estado centros de control carreteros cada 200 o 300 kilómetros.
Zavala incluyó en este plan la implementación de controles de velocidad automatizados con la participación de capitales privados, así como la puesta en marcha del sistema de detracciones tributarias en todas las garitas de peaje del país.
Esto último significa que el transportista 'adelanta' el cumplimiento de sus obligaciones tributarias mediante el pago de dos soles por cada eje del vehículo en forma adicional al valor del peaje. La idea --según dijo la ministra durante las respuesta a las 47 preguntas referidas al porqué del alto índice de accidentes en el transporte público de pasajeros-- es contribuir a la formalidad del transporte público de pasajeros, el cual "está contaminado y enfermo de informalidad".
Zavala culminó su programa de acción proponiendo la promoción de una cruzada en contra de los accidentes de tránsito liderada por su despacho e integrada por los tres poderes del Estado, la Policía Nacional, los gobiernos regionales y locales, la ciudadanía, el empresariado responsable y la prensa.
Dijo que el narcotráfico sí actúa en el sector transportes porque "genera condiciones de competencia desleal e ilegal que determina que las empresas formales no puedan cubrir sus costos y terminen informalizándose más".
Hubo receso por ausencia en la sala
La interpelación ministerial es un mecanismo de control político al que recurren las minorías opositoras y eso exige que por lo menos los 61 congresistas que respaldaron la convocatoria a la titular de Transportes atiendan desde sus escaños las respuestas que daba a las 47 interrogantes planteadas.
Pero ayer fue otro el panorama. La ministra Zavala no pudo ocultar su mortificación porque la jornada de interpelación se quedó sin quórum a la 1:27 p.m., justo cuando ella respondía la mitad del pliego de interrogantes.
Esta orfandad en el hemiciclo obligó a que la tercera vicepresidenta del Congreso, Fabiola Morales --quien entonces dirigía la sesión plenaria--, suspendiera por treinta minutos la sesión plenaria para que al menos se pudiera degustar un refrigerio y recuperar una mayor presencia en todas las bancadas parlamentarias.