PARA AVENTUREROS
Por Beatrice Velarde
Es un privilegio para los peruanos gozar de tantos y tan soberbios parajes andinos. Rincones y grandezas para explorar, para regresar una y otra vez y, por qué no, para ofrecer al mundo entero. Al pensar en los Andes, y en especial en Cusco, se nos viene a la mente infinidad de imágenes: los dominios del inca, los logros de esta milenaria cultura, paisajes majestuosos, gastronomía de primer nivel, caminatas, canotaje, deportes de aventura, amigos, diversión, etc. Sin embargo, existe otro atractivo poco difundido que de por sí ya tiene un mercado y que a la vez resulta sumamente atractivo para los que no somos expertos: la pesca.
CON CAÑAS O BASTONES
Resulta increíble, e incluso irónico, ver en Cusco a un visitante con una caña de pescar. Es como llevar una tabla hawaiana al monte; pero en la Ciudad Imperial todo es posible y para todos hay. Por eso uno puede dejar por un rato los clásicos bastones para desplazarse y sustituirlos por cañas de pescar. Incluso no es necesario ni cargarlas, porque siempre hay alguien amablemente dispuesto para tal trajín. Por otro lado, si no eres amante de la pesca pero te gusta comer pescado, y comerlo fresco, esta es una excelente opción, que conjuga una linda caminata, compañeros con ganas de pescar y un paisaje prodigioso.
TRUCHAS DE LAGO
La laguna Ispaycocha es el escenario perfecto para la pesca andina. Muchos la conocen y han caminado e incluso acampado, junto a sus orillas , ya que resulta un punto ineludible para el recorrido Lares-Patacancha-Ollantaytambo. Sin embargo, al tratarse como punto de paso, se ha desatendido una de sus cualidades más grandiosas: la abundancia de truchas que tiene sus aguas y su fácil acceso. Además, ofrece una geografía y unas vistas imposibles de olvidar: llamas, alpacas y a veces vicuñas frecuentan sus orillas y se alimentan de sus pastos. Camélidos que abundan por la zona, y que si bien no se acercan a los humanos, conviven con ellos en un lugar sin igual. Si a esto le agregamos el gusto por la pesca, o la simple visión de ver a los locales pescando con la mano, la travesía vale el esfuerzo.
ALLÁ VAMOS
Cómo llegar: Desde Ollantaytambo. Como todo es ascenso, se puede acordar con los arrieros para encontrarse en algún punto del camino. Allí uno puede llegar en auto (taxi) y los arrieros lo estarán esperando con sus bestias. Luego será una hora o un poco más de caminata (depende del lugar acordado). Lo que sí advertimos es que es aconsejable hacer todo caminando, pues el paisaje es precioso.
Contacto: En Ollantaytambo ubicar al arriero Eusebio Ccacha. Preguntar por él a Alejo Puente (restaurante Puka Rumi) o a Raúl Palma (restaurante Mayupata).
Hospedaje: Es necesario acampar. Se pueden alquilar carpas en el Cusco.
Precauciones: Tener en cuenta que es altura (4.695 m.s.n.m.), por lo que es mejor aclimatarse un par de días antes. Llevar bloqueador solar, lentes de sol, varias capas de abrigo para la noche, poncho para la lluvia por sí acaso.