NUEVA ORLEANS / HOUSTON [EL COMERCIO /AGENCIAS]. El huracán Gustav tocó tierra ayer cerca de la localidad de Cocodrie en la costa de Luisiana (sur) y a medida que se adentraba en Estados Unidos hacia el noroeste continuó perdiendo fuerza hasta alcanzar la categoría uno, con vientos regulares de 145 kilómetros por hora.
Sin embargo, el Centro Nacional de Huracanes (NHC) optó por la prudencia y durante todo el día siguió considerándolo extremadamente peligroso, pues existía la posibilidad de ocasionar crecidas de la marea de entre tres y cuatro metros en las áreas situadas al este del ojo, el lado peligroso de los huracanes en el hemisferio norte. También informaron sobre la posibilidad de la formación de tornados en los extremos del huracán, que tiene un radio de unos 80 kilómetros.
Los primeros efectos de Gustav en territorio estadounidense comenzaron a notarse durante toda la noche del domingo y desde las primeras horas de la mañana de ayer, con el viento y la lluvia azotando con creciente fuerza la zona costera.
A medida que el huracán se acercaba y cuando ya estaba en tierra, las cadenas de televisión mostraron numerosas zonas inundadas cerca de Nueva Orleans y en la propia ciudad.
También se pudo ver cómo el agua rozaba el límite en alguno de los diques que protege la ciudad, e incluso algunas olas los sobrepasaban. El cuerpo de ingenieros del Ejército, responsable de su diseño y construcción, aseguró que los muros aguantarán.
El agua que rebasaba dos diques en el sureste de Nueva Orleans alimentó temores de inundación a tres años del embate del mortífero huracán Katrina.
Como se recuerda, en agosto del 2005 el huracán Katrina devastó Nueva Orleans y mató a unas 1.800 personas y ocasionó más de 41.100 millones en bienes asegurados.
Empero, esta vez las autoridades federales y locales llevaban tiempo preparándose. Según algunas estimaciones, unos dos millones de personas abandonaron la región en los últimos días, y el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, ordenó la evacuación obligatoria de la ciudad.
Por ello las calles de Nueva Orleans estuvieron durante todo el día prácticamente desiertas, y los únicos vehículos que circularon fueron las patrullas de la Guardia Nacional.
El presidente George W. Bush, blanco de las más duras críticas por Katrina, aseguró que la coordinación esta vez fue mucho mejor que para el paso del devastador huracán hace tres años.
Sin embargo, las autoridades extremaron la prudencia en sus anuncios y advirtieron que el verdadero alcance de los efectos de Gustav no se conocerán hasta dentro de unos días.
Nagin pidió expresamente a sus ciudadanos que no salgan a las calles y que no regresen a sus casas, "porque aún no es seguro".
El alcalde reiteró, además, que aquellos que aprovechen la situación para saquear comercios y viviendas serán detenidos y encarcelados directamente en la prisión federal de Angola, cerca de la ciudad.
Las preocupaciones de las autoridades se centraron en las barcazas que rompieron amarras y quedaron a la deriva en el río Mississippi, que a su paso por Nueva Orleans tiene 760 metros de ancho.
En esa situación se encontraban dos barcos de la Armada estadounidense, cada uno de unos 100 metros de eslora, que se logró amarrar provisionalmente en un muelle en el canal Industrial, que atraviesa la ciudad. "Si se sueltan y comienzan a golpear algunas de las paredes del canal podríamos tener un gran problema", advirtió Nagin.
Aunque el impacto económico esté lejos del desastre de hace tres años, los daños pueden elevarse a cerca de 10.000 millones de dólares, según las compañías de seguros.
De cumplirse estos pronósticos, Gustav se colocaría entre los diez huracanes más devastadores de la historia de Estados Unidos. El segundo en importancia fue el Andrew, en 1992.
Al cierre de esta edición el huracán había ocasionado siete muertos, cuatro de ellos enfermos en estado muy grave que fallecieron cuando eran evacuados y otros dos por caídas de árboles.
PERUANOS EVACUADOS
Alrededor de 400 peruanos que residen en Nueva Orleans, estado de Luisiana, habían evacuado sus viviendas en los días previos ante la proximidad del huracán Gustav, informó el cónsul peruano Carlos Polo Castañeda.
El diplomático --cónsul acreditado en Houston (Texas)-- explicó que los compatriotas, así como ciudadanos estadounidenses y de otras nacionalidades, habían partido hacia hoteles o viviendas de amigos en zonas más seguras. "Con los peruanos tratamos de tomar las mayores medidas para que nos puedan avisar en qué situación están, que se comuniquen con nosotros y si están en momento de peligro para saber cómo podemos ayudarlos", sostuvo el diplomático a través de RPP.
Polo indicó que las calles de Nueva Orleans se encuentran completamente vacías, aunque hay presencia de miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos para evitar saqueos, como ocurrió en agosto del 2005 con el paso del huracán Katrina.
El cónsul peruano destacó las medidas de seguridad adoptadas por las autoridades estadounidenses para evitar desgracias mayores.
Voceros del consulado en Houston informaron que la mayoría de peruanos en Nueva Orleans trabaja en casinos y hoteles, dado que se trata de una ciudad turística. -
Víctimas
Tras su paso por Haití, el Gustav dejó 77 muertos, ocho personas desaparecidas y 36 heridos, según informaron las autoridades haitianas.
Más muertos
Un colombiano murió y una brasileña se encontraba desaparecida luego de que ambos fueran arrastrados por las aguas de un río en el este de Puerto Rico crecido por las lluvias que el huracán Hanna originó en la isla.
Precios del petróleo
Los precios del petróleo bajaron agudamente al debilitarse el huracán Gustav; sin embargo, los inversionistas todavía estaban esperando para conocer qué tanto daño causó la tormenta a las operaciones petroleras en la costa estadounidense del Golfo de México, donde EE.UU. produce el 25% de su petróleo y el 15% de su gas natural.