ENTREVISTA A JUAN PABLO MENESES
Por Jack Lo Lau
¿Cada cuánto tiempo viaja?
No es algo fijo. Hubo épocas en que viví constantemente de viaje, por años. Actualmente lo hago menos, aunque no pasan dos meses sin que haga un viaje. Este año he estado en Etiopía, Francia, Senegal, Colombia, Perú y Uruguay.
¿Cuándo le nacieron esas ganas por viajar?
Creo que siempre las tuve, como un plan de vida. No tengo una fecha exacta, pero hace diez años, cuando comencé con el periodismo portátil. Los viajes por conocer también se convirtieron en mi trabajo.
¿Qué es lo que no falta nunca en su maleta de viaje?
Me gusta viajar liviano, por eso trato de no depender de ningún elemento. Con el pasaporte al día y la tarjeta de crédito creo que ya está todo resuelto.
¿Prefiere viajes largos o cortos?
Como trabajo en Internet, sin importar el lugar, puedo hacer viajes largos o cortos sin mayores inconvenientes. El problema de los viajes cortos es que se terminan muy rápido, y el problema de los viajes largos es que no se terminan nunca.
¿En avión, barco, tren o bus?
Prefiero el avión, porque es más práctico. Aunque me gusta el barco, porque me recuerda a los primeros viajeros, y el tren, porque se resiste a morir. El bus lo considero un mal necesario.
¿Qué costumbres o manías tiene cuando viaja?
Apenas llego a un lugar lo primero que hago es salir a caminar sin mapa ni guía ni ningún dato. Es un recorrido por instinto, como reconociendo territorio.
Pero averigua algo de la ciudad antes de ir...
Muchas veces leo, pregunto a quienes fueron antes y me anoto los imperdibles. Ahora también leo blogs de gente que vive ahí. Aunque muchas veces me ha sucedido que nada de lo que llevo preparado sirve. Y eso me gusta: que el viaje sigue siendo impredecible.
¿A cuántos países ha viajado hasta el momento?
Si lo medimos por pasar una noche ahí, 30 países. Si lo medimos por pasar al menos un mes, 10 países. Si lo medimos por estar al menos un año, 3.
¿Qué es lo que más le atrae de viajar?
Me gusta esa extraña sensación de estar en un lugar distinto, diferente a nuestro día a día, impredecible en hechos, que está ahí para que lo tratemos de conocer.
¿Cuál fue el primer y último destino al que viajó?
El primer viaje que hice solo fue a Estados Unidos. Me fui a recorrer la costa este, desde Boston a Miami. Y el último fue hace unas semanas, a Lima, a presentar "La vida de una vaca" en la Feria del Libro.
¿Cuál ha sido el lugar que más le atrajo?
Es cursi decirlo, pero soy de los que cree que todos los destinos tienen algo rico. Sin embargo, hay sitios donde uno puede desdoblarse y decir: "qué bueno es estar aquí". Eso me pasó en varios lugares, como navegando por el Amazonas, viendo la lucha libre en México D.F., comiendo en las calles de Vietnam y viviendo días con 24 horas de sol en la Antártica.
¿Cuál ha sido el lugar que más le desilusionó?
El viaje lo hace uno y hasta una ciudad horrible puede depararte una buena historia. Como viajo para contarlo, si hay una buena historia, la ciudad pagó. Recuerdo cuando fui a Ciudad del Este, la ciudad de Paraguay que la llaman El culo del mundo, donde está el mayor contrabando de todo. Al principio me pareció aburridísima, pero después me di cuenta de que su atractivo era ese: una suerte de Polvos Azules limeño, pero a escala de toda una ciudad.
¿Cuáles son sus recomendaciones para elegir un buen destino?
Creo que uno siempre debe tratar de ir a esos destinos que nos han atraído toda la vida.
¿A qué lugar regresaría siempre?
A Santiago, la ciudad donde nací y de la que me fui hace casi diez años. Me imagino regresando siempre, pero solo de visita.