Por Denisse Sotomayor
--Fiorella, ¿cómo les va a Talía y a Ricardo?
--Ay, mamá, ya fueron... El chato la canceló.
--¿Quién? ¿Qué?
Si la escena le suena familiar, en el libro "Habla jugador" puede descubrir de una manera muy 'cool' cómo habla su hijo o cómo se expresaba su padre. Este es el nuevo texto del psicólogo, psicoanalista y comunicador Julio Hevia, quien cuenta que la jerga se había inmiscuido en su quehacer diario y, por ello, decidió darle un lugar en las bibliotecas.
¿Existe una diferencia entre la jerga de la calle y la de la casa?
Yo no he hecho demasiada diferencia entre la jerga y el lenguaje coloquial. Ambos se van nutriendo por idiomas, figuras literarias, el chat o referentes musicales, que terminan consolidándose como expresiones que todo el mundo usa en diferentes espacios.
¿Y en el hogar hay algo que no se use?
Hoy en día creo que no hay nada que no se pueda decir en casa. Si tu 'viejo' reacciona mal, es porque no tuvo un buen día. Las familias de hoy construyen un espacio más democrático donde los padres e hijos coexisten de manera más informal, lo que no significa que se hayan perdido las formas, sino que estamos bajo formatos distintos. Se ha ganado mucho: la calle ha llegado a la casa.
No todo tiempo pasado fue mejor...
Claro que no. No hace muchos años los hijos les hablaban de 'usted' a los padres, y no se pensaba en incorporar palabras de la calle al léxico cotidiano, pues tenían una carga marginal muy fuerte. La familia de hoy es más elástica, las relaciones van acercándose a los jóvenes, y el niño desde pequeño crea una propia identidad y se siente libre de expresarse.
¿Y por qué ocurre esto?
Porque el propósito de los padres ahora es ganarse la confianza de los hijos, y la confianza radica en la decisión del otro. La comunicación es una forma de fortalecer los lazos. Son estrategias, negociaciones, con las que al final el padre se va a reconocer en los hijos y la actitud flexible del adulto hace que las generaciones se aproximen.
¿Antes qué no se podía decir?
'Chévere' en mi época solo se escuchaba en la cultura salsera, en Surquillo o La Victoria, jamás en una universidad privada. Hace un tiempo, 'computar' solo hacía referencia a la adquisición de drogas, luego tuvo un valor sexual y hoy significa creerse más que el otro o mirar. La jerga evoluciona sin necesidad de eliminarse, a veces desaparece por un buen tiempo.
Y aparece nuevamente...
Casi siempre. La palabra 'bacán' se puso de moda en los años 60 y 70, luego desapareció y hoy tiene pleno éxito. "Me fregué" en mis épocas no se decía, a menos que fueras un 'nerd', y hoy pasas por refinado. La jerga viaja y se domestica a través del tiempo.
¿Se puede decir que la juventud de hoy habla más jerga?
Existen muchas palabras nuevas y creativas para nombrar las cosas, pero en mis tiempos la jerga era más procaz, más directa, hoy es más educada, algunas hasta tienen un lado poético. Antes la jerga era sinónimo de hablar mal, hoy todo el mundo la usa, hasta los más 'nice', la 'gentita' y las tías regias.
Pero hay que saber usarla...
La jerga es un código que se debe respetar, hay términos que no se acomodan a uno y es mejor no decirlos. El adulto por dárselas de 'bacán' puede parecer un 'posero', y el hijo por decir 'pulenta' puede parecer un 'loser'.
Finalmente, en tu libro dices que la jerga podría caracterizarse como una puesta en escena. ¿Has pensado llevarlo al teatro?
Lo he pensado. Se podría jugar con objetos con un valor adquirido o crear personajes con características especiales como el 'loser', el 'cool', el 'barrio', la 'fashion', etc. Jugar con el estereotipo, que no es más que un tipo con estéreo.
EL PERFIL
4Psicólogo y psicoanalista, egresado de la Universidad de San Marcos, realizó un posgrado en Comunicación y Cultura, en la Universidad Federal de Río de Janeiro.
4Profesor de la facultad de Comunicación de la Universidad de Lima y miembro fundador de la Escuela Freudiana de Lima.
4Otros libros suyos son "El limeño como estereotipo", "Pantallas, frecuencias y escenarios", "Dobles de cuerpo" y "Lenguas y devenires en pugna. En torno la posmodernidad".