El combustible doméstico más usado es una mezcla líquida de dos hidrocarburos: el propano (C3H8) y el butano (C4H10), contenida en tanques metálicos
Por Tomás Unger
Es frecuente confundir el gas natural licuado, del que nos ocupamos la semana pasada, con el GLP* (gas líquido de petróleo). Mientras que el gas natural, el que tenemos en Camisea, es el hidrocarburo más liviano (metano), el GLP es una mezcla de hidrocarburos más pesados y su origen es diferente. Mientras que el gas natural sale directamente de depósitos subterráneos, el GLP en un 40% es subproducto de las refinerías de petróleo o un condensado obtenido de los depósitos de gas natural (60%). El GLP fue sintetizado por primera vez en una refinería en 1910 y comercializado dos años más tarde. Hoy es el combustible doméstico más conocido, usado principalmente para cocinar y calentar agua.
Aproximadamente un 3% de la energía en todo el mundo proviene del GLP, siendo su principal uso, 48%, doméstico, un 24% se usa en la industria química, 9% en transporte y un 4% como combustible en el proceso de refinación. Un 2% es utilizado para la agricultura. El uso del GLP de mayor crecimiento en el mundo (3% anual) es en el transporte automotor (ver esta página de fecha 11 de marzo del 2001), habiéndose producido principalmente en Asia, aunque su costo se ha incrementado durante los últimos años, habiendo pasado los 900 dólares la tonelada.
LOS GASES
El gas líquido de petróleo es una mezcla de dos gases: propano y butano, en una proporción aproximada de 60% y 40%, respectivamente. Por lo general también contiene otros gases como propileno y butileno en muy pequeñas cantidades y se le añade etanoetiol**, un fuerte odorizante. Esta mezcla de gases se envasa en tanques, que se llenan entre un 80% y un 85%, dejando un espacio libre para absorber la expansión que se produce al subir la temperatura exterior. Los dos componentes principales del gas líquido de petróleo tienen características físicas algo diferentes.
El butano (C4H10) es un gas incoloro, inodoro e insípido que se licúa a medio grado bajo cero, y a 20 ºC se licúa a una presión de solo 2,2 atmósferas (la presión de un neumático de automóvil). Menos denso que el agua, el butano líquido pesa 0,5 kg por litro. El propano (C3H8), más liviano que el butano, hierve a menos 42 grados y requiere más de 20 atmósferas para licuarlo a temperatura ambiente. También es un gas incoloro, inodoro e insípido con una densidad de medio kilo por litro.
EL USO
Ambos gases que forman el GLP son más pesados que el aire, por lo que forman charcos. Este es un peligro, ya que siendo invisible, una fuga de GLP solo se detecta por el olor y, si se acumula en el suelo, presenta un peligro potencial. Debido a que ambos gases no están a alta presión, el GLP se almacena en tanques relativamente livianos, de diversos tamaños y formas, de acuerdo con el uso, relativamente fáciles de manipular. A partir de su primera comercialización en el año 1912, la tecnología para el manejo del gas líquido se ha perfeccionado a medida que se ha difundido su uso.
El GLP es el hidrocarburo que emite menos CO2; sin hollín ni azufre, su combustión produce solo anhidrido carbónico y agua. Con un contenido de energía similar al de la gasolina, pero un octanaje más alto (103 oct.)***, el GLP es un excelente combustible automotor. Su menor densidad obliga al uso de tanques más grandes y pesados que los que requiere la gasolina, pero permite una mayor compresión, mantiene limpio el motor alargando su vida útil y contamina menos el ambiente. Por estas razones su uso en vehículos está en aumento.
Actualmente unos 11 millones de automóviles funcionan con GLP y las últimas cifras indican que su número aumenta a razón de más de 3% al año. Al inicio del año pasado había en el mundo 48.000 estaciones gasolineras que despachaban GLP, cifra que aumenta a paso más acelerado, aproximadamente 20% al año. Varios factores han contribuido al incremento del uso automotor del GLP, entre ellos el perfeccionamiento de los sistemas que permiten usar gasolina cuando no se dispone del gas.
EL FUTURO
La disparada de los precios del petróleo está teniendo repercusiones en todos los aspectos de la economía mundial. El sector más afectado es el transporte que, como en la aviación, no vislumbra alternativa a los hidrocarburos líquidos. El impacto también ha sacudido a la industria automotriz, que ya estaba en la mira por el efecto del parque automotor sobre el calentamiento global y el cambio climático. El mayor mercado automotor, el de EE.UU., ya ha reaccionado, lo que a la industria le tomará más tiempo.
Mientras tanto, la ausencia de contaminantes y el menor volumen de emisiones del GLP lo están haciendo cada vez más popular. Si bien se trata de un hidrocarburo, recurso no renovable que contribuye al calentamiento global, además de hacerlo en menor grado es un combustible con definidas ventajas, obtenible de los depósitos de gas natural. Buenas razones para prever en nuestro medio un crecimiento del uso de GLP como combustible automotor.
* También conocido en algunos países como LPG (Liquid Petroleum Gas) y como autogás en los países de intenso uso automotor.
** El etanoetiol (C2H6S) es un compuesto similar al etanol (alcohol) donde un átomo de oxígeno (O) ha sido reemplazado por azufre (S), lo cual le da el olor a huevo podrido.
*** El octanaje indica la resistencia del combustible al autoencendido. El mayor octanaje permite una mayor compresión en el motor, produciendo más potencia.