COCHABAMBA [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Un nuevo capítulo en la crisis boliviana. El presidente Evo Morales y cuatro prefectos rebeldes iniciaron ayer, en Cochabamba, una crucial reunión para pacificar el país luego de tres semanas de enfrentamientos que dejaron 19 muertos y una sociedad polarizada, mientras Bolivia avanza poco a poco hacia la normalidad.
Las discusiones cuentan con el apoyo de observadores internacionales de la OEA, la ONU, la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur) y de la Iglesia Católica.
Tras varias horas de diálogo a puertas cerradas en la ciudad de Cochabamba, el presidente lanzó dos propuestas: una para suspender todas las medidas de protesta, incluido el cerco de campesinos afines al Gobierno sobre la ciudad de Santa Cruz, además de formar mesas de trabajo para discutir los temas de la discordia.
Esos asuntos se refieren a la redistribución de impuestos petroleros para las regiones, la incorporación de parte de las demandas regionales sobre autonomías departamentales y la elección en cargos acéfalos en el Poder Judicial y en la Corte Nacional Electoral, además de llamar a elecciones de consejeros departamentales (fiscalizadores de los nueve prefectos) y de subprefectos en 112 provincias.
Según el vocero gubernamental Iván Canelas, ninguna de las dos sugerencias fueron aún aceptadas por el bando opositor, que tampoco ha hecho contrapropuestas.
Por su parte, el presidente del Senado Boliviano, Óscar Ortiz, calificó como lento y carente de definición a la primera jornada de la ronda del diálogo.
"Hay que seguir trabajando, aunque no hubo avance", dijo el opositor Ortiz, quien respalda la línea de acción de los prefectos de la denominada "media luna".
LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD
Más temprano, el poderoso prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, principal adversario político de Morales dijo, antes de entrar a la cita, que "estamos esperanzados de conseguir ese gran pacto social que logre pacificar el país".
Junto a Costas participan de la reunión sus colegas de Tarija, Beni y Chuquisaca.
Las negociaciones se desarrollan bajo la atenta vigilancia de sectores sociales que apoyan a Morales, especialmente en Santa Cruz, donde cientos de campesinos aguardan el avance de las reuniones y se mantienen movilizados en cortes de ruta que tienen aislada a esa ciudad.
Los grupos civiles de derecha están, en cambio, desmovilizados y comenzaron a devolver al Estado las oficinas públicas y plantas petroleras tomadas en las cinco regiones rebeldes durante los episodios de violencia política de las anteriores semanas.
"Esta es tal vez la última oportunidad de resolver los problemas nacionales en paz", dijo al llegar a la reunión el prefecto del departamento sureño de Tarija, Mario Cossío, portavoz de las prefecturas opositoras que reclaman su autonomía y rechazan una nueva Constitución indigenista-socialista impulsada por Morales.
El encuentro se inició con una exhortación del presidente a realizar un diálogo ininterrumpido para producir un acuerdo "mucho antes de los 30 días de plazo establecidos en el acuerdo que permitió abrir este proceso", dijo Iván Canelas.
El cardenal católico Julio Terrazas se destacaba en el grupo de facilitadores del diálogo, al que se sumarán el ex canciller chileno Juan Gabriel Valdés, en representación de la Unión Sudamericana de Naciones y José Miguel Insulza, secretario general de la OEA.
En el frente externo, el presidente Morales recibió el apoyo de su colega del Perú, Alan García, quien respaldó la unidad territorial y la democracia boliviana, tras fuertes roces diplomáticos entre Lima y La Paz en meses pasados.
Se informó que Morales viajará en las próximas horas a Panamá para recibir hoy una distinción de la universidad pública del país centroamericano.
Encarcelan en La Paz a prefecto opositorLa orden del juez fue emitida tras una audiencia de medidas cautelares en las instalaciones de la Academia Nacional de Policías (Anapol) de La Paz.
El tenaz opositor al gobierno de Evo Morales fue acusado de "asesinato, terrorismo y asociación delictuosa" por la muerte de al menos 19 campesinos y estudiantes en el departamento amazónico de Pando.
Fernández, conocido como el "Cacique de Pando" por el poder político y económico acumulado en los últimos 30 años, deberá estará detenido preventivamente en la cárcel de San Pedro de La Paz, mientras dure el proceso legal en su contra.
"Hay evidencias de que se utilizó maquinaria pesada y vehículos del Servicio Departamental de Caminos, y de funcionarios de esa entidad que dependen del mando del prefecto Fernández", argumentó el juez Dávila.
CLAVES
Lo que se negocia
4 Cinco regiones opositoras consideran que el Gobierno debe restituir a los nueve departamentos del país unos US$166 millones de un impuesto directo a los hidrocarburos (IDH), recortados por el presidente Evo Morales para financiar un bono para los jubilados.
4 Santa Cruz, Beni, Pando, Chuquisaca y Tarija buscan la formación de gobiernos autónomos de tinte liberal que, en las actuales condiciones, es tachado por el oficialismo de secesionista.
4 Evo Morales busca aprobar una nueva Constitución, su gran oferta electoral, que para los líderes de cinco de los nueve departamentos de Bolivia contiene excesivos condimentos indigenistas y estatistas.
PUNTO DE VISTA
El Gobierno no quiere el diálogo*
Pareciera que el Gobierno está tratando, permanentemente, de empujar a los prefectos a romper el diálogo.
El primer día, mientras se iniciaba la discusión, se declaró el estado de sitio en Pando. Se hizo un cuarto intermedio porque para la oposición fue muy difícil continuar . Luego, durante la segunda reunión, detienen al prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, y ayer, mientras se reunían en Cochabamba, se incrementaba el cerco a Santa Cruz por parte de los movimientos sociales que son azuzados por el Gobierno. Paralelamente, unos 5.000 mineros y campesinos van a Cochabamba para presionar e insistir en que no se toque la Constitución. Además, cuando ya se estaban tomando las primeras decisiones, el prefecto detenido fue confinado en una cárcel para delincuentes, sin respetar el debido proceso.
El fondo del asunto, el Gobierno quiere que se rompa el diálogo porque desea aprobar la Constitución tal cual está, pero ello tiene enormes resistencias, no solo por el tema de la autonomía, sino porque en los artículos transitorios se plantea la posibilidad de la modificación total o parcial de la Constitución solo por mayoría absoluta del Congreso. Históricamente, en 19 reformas, siempre hemos mantenido los dos tercios para obligar a consensos.
El Gobierno sabe que si entra en la discusión de la modificación constitucional van a salir muchas cosas que le son fundamentales en su propósito de avanzar en su anunciada revolución socialista.
* Jimena Costa. Politóloga boliviana