ANIVERSARIO 50. Misión arqueológica japonesa a los Andes
Por María Helena Tord
Ha pasado medio siglo desde que un grupo de arqueólogos, geógrafos y botánicos de la Universidad de Tokio llegó desde Japón a los Andes del Perú para iniciar una serie de viajes de reconocimiento por la sierra y la costa dirigidos por el profesor Seiichi Izumi.
En su viaje por el Perú, este conoció a Yoshitaro Amano, amante de las culturas prehispánicas y precursor del actual museo Amano, quien le contagió su interés por el pasado andino. Desde aquella época, los arqueólogos japoneses han efectuado numerosas expediciones, principalmente en la sierra norte del Perú, en una constante búsqueda de los orígenes de nuestra civilización.
Después de la Segunda Guerra Mundial, se iniciaron otros proyectos de esta índole de la misión japonesa en Irán e Iraq y, años más tarde, en Roma; pero en los Andes se ha realizado la mayor cantidad de proyectos arqueológicos y que perduran hasta la fecha.
En 1960 se iniciaron las excavaciones en Kotosh, donde se hizo uno de los más importantes hallazgos. Este sitio fue crucial para las investigaciones, ya que se excavaron estructuras arquitectónicas muy elaboradas para la época precerámica y se descubrieron las primeras evidencias (alrededor del 2000 a.C.) de una ideología compleja y de arte prehispánico en el Templo de las Manos Cruzadas.
Otro de tantos descubrimientos importantes ha sido en el sitio de Kuntur Wasi, bajo la dirección del doctor Yoshio Onuki, quien asumió, luego del fallecimiento del doctor Terada, la organización del equipo de investigación japonesa a los Andes. Aquí se halló una compleja arquitectura y varias tumbas de personajes importantes, que contenían como ofrendas piezas de oro que representaban la primera orfebrería de América.
Según el doctor Onuki: "Kuntur Wasi ha sido clave para entender la tecnología metalúrgica y los datos de este sitio, que han sido fundamentales para comprender los inicios de lo que será, 1.000 años después, Sipán y, 2.000 años después, Sicán en la costa norte".
El interés por descubrir los orígenes de la humanidad los llevó a trabajar en sitios considerados los complejos más antiguos; es la etapa de formación de las culturas alrededor del 2000 a.C., que ahora con los descubrimientos de la doctora Ruth Shady en Caral podríamos retroceder estos inicios hasta mil o dos mil años atrás.
Desde los años 50 la misión viene efectuando contribuciones muy importantes al conocimiento científico y a la valoración de diversas culturas y sitios arqueológicos. La escuela japonesa, a través del apoyo de la Universidad de Tokio, la Universidad de Saitama y el Museo de Etnología de Japón, ha creado escuelas de campo donde se han formado muchos de los más renombrados arqueólogos peruanos y han colaborado con minuciosas y elaboradas publicaciones.
Actualmente, Yuji Seki, discípulo del doctor Onuki, realiza con el apoyo de la Escuela de Arqueología de la Universidad de San Marcos el proyecto de Pacopampa y continúa la línea en busca de los orígenes de la antigua civilización andina.