Antes de abandonar el gran centro ceremonial Cahuachi, debido a intensos fenómenos naturales como aguaceros y terremotos, los sacerdotes nascas hicieron grandes ofrendas para calmar la ira de sus dioses. Uno de estos regalos sagrados es este bello ceramio, de unos 70 cm, que representaría a una divinidad marina con forma de ballena, pero con piernas humanas y taparrabo.
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El ruego final de una civilización