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HARVARD MANAGEMENT REVIEW

Los hábitos del peor jefe que tuve

Por David Silverman*

La serie televisiva "The Office" ("La oficina"), tanto en la versión original del Reino Unido como en la de Estados Unidos, ofrece ejemplos de lo que no se debe hacer como líder, como aprisionar a su personal en una sala de conferencias para probar que el trabajo es mejor que la cárcel (como lo hace el jefe de sucursal Michael Scott en la versión norteamericana). Pero la realidad de lo que ocurre en las oficinas a veces es más interesante que la ficción.

Un ex jefe mío era un ejemplar viviente de la mala gestión. Como me preparo para ser un jefe en mi propia compañía por estrenar, me pongo a recordar las muchas maneras especiales que tenía de desmotivar a su personal. Aquí tienen los 11 malos hábitos más importantes de mi propio Michael Scott:

1. Cambie de opinión. Cámbiela varias veces al día. Cuando revise un informe, asegúrese de hacer comentarios contrarios a los anteriores. Deje a los empleados adivinar. Eso los mantiene alerta.

2. Asegúrese de que sus empleados no sepan lo que es importante para usted... Usted quiere el mejor trabajo posible, punto. No quiere que estén cortando camino solo porque algo no es muy importante. Todo es importante. Siempre.

3. Si no le gusta algo es porque no le gusta. Usted no tiene que explicar. Sus empleados solo tienen que hacerlo "mejor". Si les da mucha orientación, ¿cómo van a aprender? Si lo presionan para que los guíe, dígales: "No sé lo que quieren de mí. Solo hagan que el Power Point sea más sexy".

4. Traiga a sus empleados con usted a todas sus reuniones, pero no los deje hablar. Al no hablar, ellos tienen que escuchar, como un dictáfono. Así, ellos pueden recordarle algo que se le pasó mientras dormitaba.

5. Agradezca a sus empleados, pero solo por los esfuerzos que están por debajo de sus capacidades. "Gracias por venir hoy". "Linda letra en el informe de gastos". Empiece la reunión con el personal con un agradecimiento al practicante por rebuscar y juntarle sus archivos.

6. Programe reuniones semanales de trabajo conjunto que requieren que la mitad de los empleados viaje (hacia usted, por supuesto). Agenda: lo ponen al día sobre todo lo que le han estado escribiendo por el correo electrónico, pero que usted ha estado demasiado ocupado para leer. No introduzca nada nuevo.

7. Pídale a sus empleados que manejan bien la tecnología que se desocupen de alguno de sus proyectos para venir a instalarle la computadora de su casa y, de preferencia, cuando esté ahí la empleada doméstica. Lo ideal es que el pedido incluya resolver los problemas de los iPod de sus hijos.

8. Póngase de acuerdo sobre los plazos y luego acelérelos. Pregunte en voz alta desde el pasillo a las 4:59 p.m. si el documento está listo. Anuncie: "Voy a estar aquí hasta tarde en la noche, por si quieren terminarlo".

9. Programe reuniones "cruciales" unos cuantos días antes de la Navidad. Exija que vayan empleados de todo el mundo elegidos al azar. Llegue tarde y decida que todos pueden volver a reunirse para "acabar con lo que no se terminó" el 2 de enero.

10. Envíe correos electrónicos a las 2 a.m. el domingo y márquelos como urgentes.

11. No se involucre mucho con las metas propias de sus empleados. Si los apoya mucho para ayudarlos a desarrollarse, lo dejarán por otro empleo y eso no es buena gestión.

* FACULTAD DE ADMINISTRACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE HARVARD

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