Al quinto día de su huelga, la Federación Médica Peruana anunció la radicalización de su medida de protesta y confirmó la amenaza de iniciar en los próximos días el abandono gradual (envío de los pacientes a sus casas) de tres hospitales: el regional del Cusco, Las Mercedes de Chiclayo y un tercero en Lima, aún por designarse.
Julio Vargas, titular de dicha federación, rechazó la propuesta del primer ministro Jorge del Castillo para nombrar a monseñor Luis Bambarén mediador.
Por otro lado, los trabajadores de Essalud continuaban el diálogo con la gerencia general de dicha institución.
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