El BID publicará hoy un reporte sobre el impacto de los costos del transporte marítimo en el comercio exterior de Latinoamérica. ¿La novedad? En la actualidad la distancia ya no es una variable importante para determinar los costos del transporte. Así, para una empresa de EE.UU. (principal mercado de los países latinoamericanos) cuesta la mitad importar algo desde Holanda que desde un país de la región, con lo cual la ventaja de la cercanía a EE.UU. desaparece.
¿Cómo se explica ello? Para los investigadores del BID, las principales barreras al comercio ya no son los aranceles, pues se han ido reduciendo producto de los acuerdos comerciales. Es la ineficiencia en la operación de la infraestructura portuaria y la composición de las exportaciones lo que eleva los fletes.
Para el caso de la infraestructura portuaria peruana (sobre todo del Callao, que moviliza el 80% de la carga nacional que sale por puertos públicos), si se pudiera mejorar la eficiencia en su operación se podría reducir hasta un 27% el flete de un embarque. Y si se terminaran de eliminar aranceles y generar mayor presencia de navieras, el costo bajaría un 15% más. Estos ahorros se podrían traducir en mayores márgenes para los exportadores.
En lo que respecta al tipo de carga que se exporta, al vender básicamente materias primas, el mayor peso relativo de estas reduce la capacidad de carga de los buques y eleva el costo del flete (es más barato exportar procesadores que una barra de mineral). Y ello se aplica incluso si el puerto es eficiente. Por ello, el BID recomienda diversificar las exportaciones.