De Ripley y de Guinness
Señor Director:
Leí "Maneras de vivir" (22/8/2008) que escribe Rosa Montero. No se concede rango de proeza a cualquier necedad o disparate, pues, aunque hay récords que pueden coincidir con ello, hay muchos otros que aparte de llevar un fin benéfico, como fuera mi primer récord Guinness de contar ininterrumpidamente chistes por 48 horas en beneficio del Hospital de Neoplásicas que estaba en construcción ("Un récord de alegría para curar un gran mal" era nuestro eslogan en 1982), sacando aproximadamente un cuarto de millón de dólares. No todo sirve para entrar en el Guinness con chifladuras, mi estimada compatriota. Recientemente, por citar alguno de los últimos récords que he asesorado están las maravillosas fuentes cibernéticas del Parque de la Reserva que han constituido un hito peruano para no solo visitar Machu Picchu sino nuestra capital. El libro del Guinness como usted lo insinúa es una realidad, ya que es el libro que más se vende mundialmente todos los años, incluso más que la Biblia. Por favor, señora Montero, infórmese más y pida disculpas de su precipitada crítica del Guinness que contiene muchas positivas contribuciones.
Atentamente,
FELIPE CARBONELL PÉREZ
DNI 10225560
Recomendamos a Felipe Carbonell usar ante Rosa Montero la misma correa que tuvieron los testigos de sus sucesivos récords Guinness por contar chistes sin parar durante 40, 72 y 100 horas. Montero no se burla de la extravagancia y aparente futilidad de los récords, sino que los rescata como una democratización del afán de excelencia que hay en todo ser humano, y que lo lleva a entrenar media vida para destacar, aunque sea en una gesta que a muchos les parece una chifladura. Por cierto, en la documentación que nos adjunta el propio Carbonell, queda claro que Guinness ya no mide el récord de horas contando chistes, sino la cantidad de chistes contados en una hora, récord que tuvo Carbonell en 1993 y que ostenta, desde el 2005, Anthony Lehmann, quien narró la friolera de 549 chascarrillos en 60 minutos en Adelaide, Australia.
Pague antes por su libertad
Señor Director:
El ex ministro fujimorista Víctor Joy Way salió en libertad el 29/8/2008 tras ocho años de cárcel por el delito de defraudación tributaria. Sin embargo, no ha cumplido con pagar la totalidad de la reparación civil a la cual estaba obligado. Es sabido que los bienes y dinero de muchos sentenciados no pueden ser embargados porque son transferidos a familiares u otras personas de confianza. ¿No sería mejor que la ley contemplase la ampliación automática de la pena o el pago inmediato de la reparación civil o de un porcentaje, por ejemplo, no menor al 50% como condición para salir en libertad y sin que esto lo exonere del pago restante?
Atentamente,
AUGUSTO GARCÍA EBERT
DNI 06441610
Nuestro consultor Mario Amoretti nos aclara que es inconstitucional que la pena se amplíe si el reo no ha cumplido con pagar la reparación. Lo que procede es embargar sus bienes. Es responsabilidad exclusiva del procurador bregar para que el sentenciado pague la deuda sin tardanza, antes de que traslade sus bienes a testaferros.
FE DE ERRATAS
En la sección Mundo (24/9/2008), colocamos la foto de nuestro consultor Pedro Morales Corrales, abogado laboralista, en lugar de la del psicoanalista y también consultor nuestro Pedro Morales Paiva. Lamentamos la confusión.