Es una buena noticia que el presidente del Congreso, Javier Velásquez Quesquén, se haya comprometido ante los directores del Consejo de la Prensa Peruana a mejorar el portal de transparencia de la institución, notablemente descuidado en los últimos meses.
Dicho incumplimiento no solo contraviene el ordenamiento legal vigente, que exige información completa y actualizada a los portales web de las entidades del Estado, sino que también se ha vuelto un búmeran para el mismo Congreso. El primer poder del Estado ha sido objeto de reiteradas denuncias de corrupción, lo que merma notablemente su aprobación ciudadana. Mucho de este malestar se hubiera ahorrado si el Parlamento publicase las gestiones y los gastos operativos de los congresistas, lo que los desmotivaría para hacer maniobras fraudulentas.
La Ley 27806 de Acceso y Transparencia a la Información ratifica el derecho ciudadano a requerir información a los organismos del Estado, pues esta información es pública. Es, pues, saludable que el Congreso retome el camino de la transparencia y que la sociedad civil esté más activa para fiscalizar a todas sus autoridades.