El producto del petróleo, la gasolina, es indispensable para el funcionamiento de nuestra civilización. Este combustible hace funcionar cientos de millones de motores de combustión
Por Tomás Unger
Cuando se escriba la historia de nuestros tiempos, el 2008 marcará un hito: por primera vez más del 50% de la población mundial es urbana y, no por casualidad, por primera vez el petróleo superó los 100 dólares por barril.
Como hemos visto en artículos anteriores, los hidrocarburos proveen la mayor parte de la energía que hace funcionar nuestra civilización. Entre estos, la gasolina es el más ubicuo, ya que hace funcionar los cientos de millones de motores de combustión interna ciclo Otto, que mueven desde la cortadora de pasto hasta los aviones ligeros, pasando por los más de 650 millones de automóviles* que circulan en el mundo.
LA BENCINA
Cuando la señora Bertha Benz, en 1888, hizo el primer viaje interurbano en automóvil, tuvo que parar en una farmacia para comprar bencina, el combustible del Benz Patent Motorwagen, conocido como el primer automóvil.
La bencina --cuyo nombre no se debe a la Sra. Benz**-- en aquella época se vendía en farmacias para combatir a los piojos. Al popularizarse el automóvil aparecieron latas especiales para gasolina, que se compraban en ferreterías, farmacias y bodegas.
Tuvieron que pasar 17 años hasta que en EE.UU. apareciera la primera gasolinera en Saint Louis, Missouri. Para entonces la gasolina ya tenía otros nombres ("petrol", "gasoil", "gas", etc.), y era un producto fabricado expresamente como combustible.
GALONES DIARIOS
Hoy se consumen 907 millones de galones de gasolina al día, de ellos el 43% --390 millones de galones al día (g/d)-- se consume en EE.UU. Europa, incluyendo la otrora Unión Soviética, consume el 20% (180 millones). Asia y Oceanía consumen el 17% (154 millones), América Central y Sudamérica consumen el 7% (63 millones). El Perú no es un gran consumidor; sin embargo, el consumo de gasolinas, hoy en 922.000 galones al día, representa el 14,3% del total de los hidrocarburos que quemamos.
Nuestro mayor consumo es de diésel N° 2 que, con 3,1 millones de g/d, representa el 48% de nuestro uso total de hidrocarburos. Pero las gasolinas están en incremento, a la par con nuestro parque automotor. Hoy la de 84 octanos representa el 57% del consumo, seguida por la de 90 (32%), el 11% restante son las de alto octanaje, cuyo consumo es el de mayor incremento (18% al año, comparado con 8% para la de 84 y 6% para la de 90).
COMPOSICIÓN Y OCTANAJE
El nombre bencina, que aún conserva la gasolina en diversos países, viene del benceno (C6H6). El nombre de gasolina tiene su origen en gasolene, usado en 1865 para la nafta.
Hoy las gasolinas, dependiendo del petróleo crudo del que provienen, contienen diversos hidrocarburos --desde el pentano (C5H12) hasta el dodecano (C12H26)-- siendo el benceno solo uno de sus componentes.
En promedio se obtienen 19,5 galones de gasolina de un barril de crudo. Originalmente, la gasolina se obtenía por destilación separando los hidrocarburos más livianos, que no alcanzaban el octanaje que requieren los motores modernos.
El octanaje es una medida de la resistencia de la gasolina a encenderse espontáneamente por alta temperatura***. El nombre proviene de comparar la gasolina con una mezcla de gases: octano y heptano. Cuando la gasolina se comporta como una mezcla de 90% octano y 10% de heptano, se dice que tiene 90 octanos.
En los años 30 se descubrió que el plomo tetraetílico subía el octanaje de la gasolina y se usó para ese fin. Sin embargo, además de ser contaminante, el plomo obstruye los convertidores catalíticos que reducen la contaminación de los gases de escape. Así, a partir de los años 80, se empezó a desfasar el plomo.
Hoy la mayoría de las gasolinas no contiene plomo y su octanaje se obtiene por craqueo o reformación catalítica, que cambia la estructura molecular de los hidrocarburos aumentando su octanaje. Además, se usan nuevos aditivos no tóxicos, como el MMT, un compuesto de manganeso, que eleva el octanaje sin obstruir los catalizadores. Nuestras refinerías, de La Pampilla y Talara, tienen craqueo catalítico y hoy ninguna de nuestras gasolinas contiene plomo.
Además de la mezcla de hidrocarburos que puede variar con el origen del crudo, la gasolina contiene aditivos para controlar su evaporación, y darle color. De acuerdo con el proveedor, puede haber aditivos adicionales, como detergentes para que el motor funcione más limpio. La densidad (0,71-0,77) de la gasolina es menor que la del diésel N° 2 (0,85) siendo su contenido de energía (125,600 BTU/galón) también menor (138,700 BTU/galón para el diésel).
La característica de la gasolina que más nos preocupa hoy es su precio, ligado a la demanda mundial de petróleo. La capacidad instalada de la industria automotriz y las aspiraciones de los países en desarrollo apuntan a una demanda de gasolina insostenible.
Si añadimos la creciente demanda del transporte aéreo y marítimo, solo podemos esperar precios cada vez más altos. Una proyección a mediano plazo augura que la era de la gasolina tendrá que llegar a su fin. Esperemos que contaremos a tiempo con alternativas que nos permitan mantener funcionando nuestra infraestructura, creada en base al petróleo.
* Se estima en unos 50 millones los automóviles con motor diésel.
** Bencina viene de benceno, el hidrocarburo aromático C6H6 en el que los seis carbonos forman el "anillo bencénico".
*** Los motores modernos tienen alta compresión y, a mayor compresión, mayor temperatura.