CAMPEÓN MUNDIAL FÓRMULA 1. Kimi Raikkonen
Por Jaime Cordero
Algunas personas que lo vieron de cerca el domingo insinúan que al más gélido de los finlandeses se le escapó una lágrima luego de coronarse campeón mundial de Fórmula 1 en el Gran Premio de Brasil. Nadie, sin embargo, se atreve a asegurarlo. Ni siquiera en la tierra de la alegría Kimi Raikkonen pudo dibujar una sonrisa completa sobre su rostro. En uno de los días más felices de su vida, al 'hombre de hielo' se lo vio tan frío como siempre. Si efectivamente se le cayó la mentada lágrima, seguramente fue por alguna irritación en el ojo.
Motivos para emocionarse tenía de sobra. A los 28 años (cuatro en la F1) había conseguido lo que ni el gran Michael Schumacher pudo: campeonar con Ferrari en su primer año como piloto de la escudería. Había logrado su primer título luego de haber quedado dos veces segundo, una detrás del alemán (2004) y otra de Fernando Alonso (2005). Lo había hecho, además, contra todo pronóstico: solo Giuseppe Farina, en el primer año de historia de la F1 (1950) pudo coronarse campeón llegando como tercer clasificado en el campeonato de pilotos a la última carrera del año.
Raikkonen partió en Interlagos como convidado de piedra en una historia que supuestamente debía definirse entre los dos McLaren de Lewis Hamilton y Fernando Alonso, las dos vedettes de la temporada. Entre tantos escándalos y contro-versias, casi nadie reparó en que el frío y calculador Raikkonen venía haciendo un campeonato notable y que llegaba a la última carrera del año con más victorias (5) que sus ensimismados competidores. En la última fecha, sin inmutarse, dio el zarpazo final. Pero ni así se dejó llevar por la emoción.
Quizá en el fondo intuía que la historia no terminaba ahí, que una investigación de la FIA iba a dejar su conquista en suspenso. Ayer McLaren ratificó su fama de mala perdedora al anunciar que apelará el fallo de los comisarios de Interlagos, que dejaba sin sanción a los equipos BMW y Williams y aseguraba el título del finlandés. En la mesa puede pasar cualquier cosa, pero Fernando Alonso ya lo dijo todo: "Si Hamilton ganara por reclamación, se me caería la cara de vergüenza". No sería el único.
CAMPEÓN DEL MÁSTERS DE MADRID. David Nalbandian
Por Luis Silva Nole
El cordobés resucitado. Ese podría ser un buen titular para una crónica sobre el David Nalbandian campeón del Másters de Madrid, el hombre que se tumbó de un porrazo a los tres mejores tenistas del mundo en la capital española, el argentino que mantiene la firme convicción de que su país tiene equipo para ganar más temprano que tarde la Copa Davis.
El Nalbandian que hoy aparece en el puesto 18 del ránking ATP, siete posiciones mejor que la semana pasada, y que el domingo confirmó ser la bestia negra de Roger Federer, vuelve al primer plano luego de 15 meses en los que estuvo sin entrenador y acompañado por malos resultados que lo mandaron al puesto 25 de la ATP.
Tras derrotar a Djokovic (3°), Nadal (2°) y Federer, hoy el argentino ya se encuentra en Basilea, donde debutará ante el local Stanislas Wawrinka, el tenista que hace dos semanas lo derrotó en la segunda ronda de Viena.
Coincide una vez más en tiempo y espacio con Federer, justamente en la ciudad natal del 'Expreso Suizo'. Ambos han jugado 15 partidos en el circuito profesional, ocho de los cuales ganó Roger. Se conocen bien. Y si continúa con su 'rush', Nalbandian podría dar otro gran golpe que motivaría una nueva llamada de felicitación de Cristina Fernández de Kirchner, candidata presidencial en Argentina, a quien David apoya a través de un 'spot' televisivo.
Antes de dejar Madrid celebró con su nuevo entrenador Martín Jaite, y los futbolistas 'Kun' Agüero y Diego Forlán en un restaurante gaucho, y en esa cena seguramente David admitió que le costará bastante tiempo y trabajo meterse otra vez entre los cinco mejores del mundo, tal como respondió a la prensa ya con el título de Madrid en el bolsillo.
Esto parece una repetición de la película "Final de temporada 2005", en la que Nalbandian, tras varios meses opacos, se graduó de primer actor al ganarle a Federer la final de Shangái y terminar tercero en el ránking, debajo del suizo y de Nadal.
Como señaló Federer, también antes de dejar Madrid, sobre la posibilidad de que el argentino aceche su liderato ATP : "Veremos cómo le va en el 2008".