El voto del corazón
Por Mario Mejía Huaraca
La simpatía y espontaneidad de Cecilia García Beretta fueron las cualidades consideradas por la Unión Nacional de Ciegos del Perú para coronarla Reina de la Amistad 2007, por mandato democrático de las urnas. En este singular certamen de belleza, en el cual hubo tres jóvenes candidatas, la elección no estuvo en manos de un jurado, sino de los socios de la mencionada asociación que agrupa a los invidentes del país, quienes a través de papeletas con el sistema Braille votaron por sus favoritas.
Es viernes por la noche y en medio de gran algarabía y emoción los socios e invitados de la institución participan en la ceremonia de coronación que se lleva a cabo en la sede de la misma, ubicada en la plaza Bolognesi. La más feliz y también nerviosa es Cecilia, una tímida y dulce joven de 25 años que vive en Comas. En medio de la música que tocaba la banda de la Policía Nacional del Perú y los aplausos del público, es declarada nueva reina. Le colocan la banda y la corona y posa ante los fotógrafos al lado de sus dos competidoras, Daysi Sosa y Nadia Terrones.
Las tres sonríen a los fotógrafos, ellas sienten los disparos de los flashes. No ven la decoración del escenario, los globos de colores y la gran cantidad de asistentes que se han dado cita en el lugar, pero en su mundo de tinieblas perciben con claridad el clima de fiesta y euforia que hay en al ambiente. La mayoría del público es invidente o tiene limitación visual, pero a todos se los nota contentos e impacientes, a la espera de que tras la ceremonia se dé inicio a la tradicional Fiesta de la Primavera que, desde 1931, se celebra todos los años en el mismo local.
EMPIEZA EL BAILE
Tras recibir las felicitaciones de familiares y amigos, Cecilia, de rostro agradable, coge el micrófono y da por iniciada la fiesta. La música empieza a sonar y ella y sus dos damas de honor se lanzan a la pista. Las parejas se mueven con destreza y demuestran que para el baile, como para otras actividades, la falta de visión no es ninguna limitación.
Los organizadores del certamen nos cuentan que los factores que se evaluaron para premiar a la nueva soberana el día de la competencia --una semana atrás-- fueron la simpatía, el carisma y el desenvolvimiento de las jóvenes.
SANGRE DE REINAS
Ella dice que simplemente se mostró tal como es y, bromeando, dice que ganó porque lleva sangre de reina. Es que la Reina de la Amistad del año pasado fue su hermana Jacqueline. Cecilia es la segunda de cinco hermanas.
Por ahora estudia para ser telefonista, le gusta salir con sus amigos, le encanta bailar cumbia, salsa, detesta el reggaetón y no tiene enamorado. Dice que no siempre fue ciega. Ella cuenta que a los 15 años empezó a perder la vista debido a una enfermedad congénita que heredó de su madre. Dos de sus hermanas también son invidentes. Ella ya se adaptó a vivir en la noche eterna y no se siente disminuida, al contrario. Solo espera conseguir trabajo y no depender de nadie. Por ahora la dejamos disfrutar de su mandato como la nueva soberana de la Unión de Ciegos del Perú.