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Médicos peruanos realizaron el primer retransplante de hígado

15:11 | Los galenos operaron a un niño de año y 8 meses en el hospital Almenara. El pequeño paciente carecía de vías biliares, lo que le ocasionó cirrosis

Rousell Coronado, un niño de tan sólo un año y ocho meses de edad, recibió el primer retransplante de hígado en el Perú a través de una operación practicada en el hospital Guillermo Almenara de Essalud.

El menor carecía de vías biliares, lo cual le hizo desarrollar una cirrosis por su imposibilidad de expulsar la bilis. Por eso, fue intervenido en una primera oportunidad durante 27 horas para recibir dos segmentos del hígado de su abuela Nelly Meza.

Aunque en un inicio la operación fue un éxito, a los pocos días el pequeño presentó una trombosis vascular que puso nuevamente en peligro su vida, pues sólo quedaban 48 horas para hallar un donante.

El desprendimiento y la generosidad de una familia que había perdido a uno de los suyos de un accidente cerebro vascular (derrame cerebral) hicieron posible que Rousell recibiera un nuevo hígado.

El jefe del equipo médico que operó en las dos oportunidades a Rousell, José Carlos Chaman, afirmó que su pequeño paciente podrá en pocos días hacer su vida normal, aunque debe tomar algunos medicamentos de por vida y practicarse chequeos periódicos.

Indicó que si bien ya no hay riesgo mayor para el pequeño, siempre existe la posibilidad de que se presente una trombosis durante el primer año posterior al transplante.

Aclaró que cuando alguien dona parte de su hígado, en cuatro o cinco semanas su órgano estará regenerado por completo, como sucedió con la abuela de Rousell.

Uno de cada 30 mil niños nace con problema

Por su parte, el médico Félix Carrasco, integrante del equipo, comentó que la ausencia de vías biliares que padecía Rousell pudo ser provocada por la infección con algún virus contraído en la etapa perinatal, es decir antes o poco después del nacimiento.

Explicó que de cada 30 mil niños uno nace con este problema y en los primeros meses de vida deben ser sometidos a una intervención quirúrgica denominada Operación de Kasay, que le permite expulsar la bilis por algún tiempo, ayudándolo así a mantenerse con vida hasta conseguir un donante.

Agregó que el 80% de los niños cirróticos a los que no se les practica esta operación muere antes del año y el 100% fallece antes de los dos años.

El principal síntoma que anuncia este mal es la coloración amarilla de la piel del niño si ésta persiste por más de dos semanas. El galeno señaló que la ictericia fisiológica (piel amarillenta) es normal si no excede ese periodo, pero si se mantiene por más tiempo es una señal negativa.

La cirrosis que padecía el pequeño Rousell no le ha permitido desarrollarse de manera normal. Por esa razón, pesa sólo 8 kilos y mide 73 centímetros cuando en realidad debería pesar 12 kilos y medir 85 centímetros. Además, aún no camina, pero los médicos aseguran que pronto tendrá una talla normal y desarrollará todas sus habilidades.

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