13:50 | La policía le atribuye el ataque a los separatistas Tigres Tamiles, con quienes el Gobierno canceló un acuerdo de cese al fuego
Colombo (DPA).- D.M. Dassanayaka, ministro de Construcción Nacional de Sri Lanka, murió en un atentado perpetrado este martes al norte de la capital Colombo por presuntos rebeldes separatistas tamiles, según informó la policía.
El ministro, de 54 años, se dirigía al Parlamento en Colombo cuando explotó una mina, accionada por control remoto, en la carretera que conduce a la capital y al aeropuerto internacional de Katunayaka, el único de la isla. La explosión tuvo lugar a unos 20 kilómetros al norte de la capital. El político fue trasladado al hospital y murió a consecuencia de las heridas sufridas.
La explosión también costó la vida a su guardaespaldas y dejó heridas a nueve personas, cinco de los cuales se encuentran en estado grave, según datos del hospital Ragama donde fueron trasladados.
La policía atribuyó el atentado a la organización Tigres de Liberación de Tamil Eelam (LTTE), que lucha desde 1983 por la instauración de un Estado independiente para la minoría tamil en el norte y noreste de Sri Lanka.
Tras el ataque, las fuerzas aéreas de Sri Lanka bombardearon un centro de comando del LTTE en el noroeste de la isla, aunque de momento no se conocen cifras de víctimas. En otros dos combates en el norte del país murieron hoy al menos diez rebeldes tamiles, según datos militares.
Sin cese al fuego
El miércoles de la semana pasada, el gobierno de Sri Lanka había cancelado el acuerdo de cese del fuego pactado seis años atrás con los rebeldes tamiles. El acuerdo oficialmente deja de tener vigencia el 16 de enero. El gobierno había manifestado su intención de terminar en un año con los rebeldes.
Durante una concentración celebrada el lunes, el Mahinda Rajapakse, presidente de Sri Lanka, había pedido el apoyo de la población para liberar a las personas que viven en las zonas del norte de la isla que parcialmente están controladas por los LTTE.
Tras la firma de un tratado de paz en febrero del 2002 bajo mediación noruega, la violencia volvió a escalar provocando la muerte de más de 5.800 personas. Con el fin oficial del acuerdo, los supervisores del armisticio de países nórdicos abandonarán la isla del sudeste asiático.