12:51 | El grupo armado rechazó hace unos días una iniciativa de la Iglesia Católica para negociar un acuerdo humanitario en una zona desmilitarizada
Madrid (DPA).- El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quienes firmaron este miércoles en Madrid una alianza estratégica entre ambos países, exhortaron a la guerrilla de las FARC a permitir una misión médica internacional que atienda a los rehenes en su poder.
"Hago un llamamiento exigente a las FARC para que dialoguen con el objeto de facilitar esa misión médica", manifestó Zapatero tras reunirse con Uribe en el Palacio de La Moncloa, donde ambos se presentaron ante la prensa en compañía de Clara Rojas, liberada por la guerrilla el pasado 10 de enero.
Uribe, por su parte, admitió que su gobierno realiza continuamente operaciones militares en busca de los secuestrados por las FARC. "Pero si hay una misión médica internacional, la respetaremos como corresponde a un Estado de leyes y democrático", añadió.
El mandatario colombiano expresó, además, su plena confianza en que el Gobierno Español, con la discreción que lo caracteriza, sabrá trabajar para lograr que esa misión pueda llegar a asistir a los secuestrados y a evitar que continúe su deterioro físico.
El presidente Uribe, quien hoy realizó una breve visita a Madrid antes de viajar al Foro Económico de Davos, en Suiza, se mostró de acuerdo en que los delitos por terrorismo no prescriban, tal y como se propuso en el IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo en Madrid.
No obstante, Uribe precisó que también está de acuerdo en que hay que dar salidas políticas a quienes cometen actos terroristas en el momento que lo quieran. Su gobierno, indicó, es severo frente a la violencia terrorista, pero también tiene generosidad para negociar.
Zapatero, además, volvió a ofrecer el apoyo de España a las gestiones de la Iglesia católica colombiana. El Gobierno colombiano ha aceptado la propuesta de la Iglesia de crear una zona de encuentro de 150 kilómetros en una localidad despoblada, sin presencia de hombres armados y con veeduría internacional, para negociar el acuerdo humanitario, aunque esta iniciativa también es rechazada por las FARC.