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El especialista en temas carcelarios Héctor Bellido Sánchez consideró hoy que la única manera de cambiar el lamentable estado de los penales peruanos es a través de las concesiones de estos a empresas privadas, las cuales administrarían los centros de reclusión y serían supervisadas por el Instituto Nacional Penitenciario (Inpe).
"La concesión debe ser total, tanto en la administración, la seguridad externa e interna. Debería convocarse a una licitación con el fin de escoger a los operadores, calificarlos y entregar en concesión los nuevos penales, que se deberían de construir, al igual que los penales antiguos, no como Lurigancho, que como prisión ya no existe y es simplemente cuatro paredes con un montón de personas adentro", afirmó Bellido en diálogo con elcomercio.com.pe.
Según las conclusiones a las que llegó una comisión multisectorial en el 2005, la cual estuvo integrada por Bellido, la concesión total de los penales es la más conveniente. En ese documento se señala que "la concesión plena... permite un mayor control al operador y una mejor asignación de responsabilidades. De esta manera se optimiza la experiencia del concesionario en el diseño, construcción, operación y mantenimiento de establecimientos penitenciarios, incluyendo la prestación de los servicios penitenciarios y la custodia".
Ante las suspicacias que causa la idea de concesionar los penales del país, Bellido comentó que no se trata solamente de un tema económico, sino que la empresa privada ha demostrado un mejor manejo en la mayoría de los casos que el sector estatal.
"El Inpe ha demostrado que es una institución desgraciadamente ineficiente para el encargo que tiene de administrar los penales. Debería ocuparse única y exclusivamente de la supervisión de los penales, que deberían estar en manos del sector privado. Privatizar no significa que el Estado no tenga injerencia en la propiedad. La concesión es simplemente una administración temporal de un bien", manifestó.