16:12 | El prelado recordó al fallecido cardenal Augusto Vargas Alzamora como uno de los principales opositores del ex presidente
Por Guisell Camacho Olivares
El nuevo secretario general de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), Lino Panizza, consideró que en el juicio a Alberto Fujimori se debe llegar a la verdad y condenar a los culpables, porque es la gran oportunidad que tiene el Perú de dar una lección de que la justicia se cumple sin miramientos. Asimimo, recordó al fallecido cardenal Augusto Vargas Alzamora como uno de los principales opositores del ex presidente.
"Se tiene que llegar a la verdad y realmente condenar. El juicio a Fujimori es realmente para la historia, no es solo para hoy, sino que es la gran oportunidad que tiene el Perú, para las futuras generaciones peruanas y para el mundo, de dar una lección de que la justicia se cumple sin mirar en la cara a nadie, sin mirar que tenga poder o que tenga plata", afirmó a elcomercio.com.pe.
Tras recordar que uno de los principales opositores de Fujimori fue el cardenal Vargas, manifestó que "la posición de la iglesia en esto, como institución y también como hombres de la iglesia, siempre fue bastante clara".
Por otro lado, monseñor Panizza destacó la labor que realiza la iglesia, a través de Cáritas, en las zonas iqueñas afectadas por el terremoto del pasado 15 de agosto; sin embargo, lamentó la lentitud con que trabajan las autoridades gubernamentales en la reconstrucción de las ciudades y señaló que aunque la iglesia ha tratado de trabajar el tema de la mano con el Gobierno, hasta ahora ha sido imposible lograr una buena labor en conjunto.
"En la Asamblea Episcopal y también en la asamblea de Cáritas hemos planificado la reconstrucción y una de las cosas que hemos lamentado es la dejadez de las entidades gubernamentales frente a la situación que se generó debido, muchas veces, a intereses políticos, de sacar provecho de acuerdo a una determinada situación, en vez de fijarse en la gente que más necesita", manifestó.
Panizza Richero afirmó que en ese tema "el Gobierno ha ido y quiere ir por su propia cuenta", y agregó que no sabe por qué, pero no se ha podido dar una mayor coordinación entre la iglesia y el Estado. "Yo creo que debería haber una coordinación mucho más estrecha y más fuerte por el bien de la población. Hubo un intento de conversaciones, pero por lo que veo no se llegó a cosas muy concretas".
El prelado se pronunció también en torno al tema de la educación y los colegios católicos en el país. En ese contexto, discrepó con el Estado y señaló que no existe una acción moralizadora en el sector porque el ministerio de Educación está lleno de intereses políticos que van por encima del aprendizaje de los alumnos.
"Es una lucha permanete con el Estado, sobre todo en la selección de los profesores (para colegios católicos). Según el convenio, quien elige el profesor es el ente promotor, pero a veces el ministerio no contrata al profesor que el promotor propone, sino que quiere imponerle profesores que, por lo general, destacan de otro lado, por intereses políticos o muchas veces por castigo", manifestó.
Para el prelado "el Estado debería pasar desde la prédica, desde la palabra para moralizar, hacia una acción efectiva moralizadora de la educación (...) Y esto no se da porque en el ministerio de Educación hay mucha política, está copado políticamente, por lo tanto el interés no es el bien de los alumnos o el aprendizaje de los alumnos, sino el interés político".
Sobre la reorganización del magisterio, mediante la Nueva Carrera Pública Magisterial, el representante eclesial mencionó que las reformas no suponen un acto de discriminación a nadie "siempre y cuando las medidas se cumplan de manera recta y justa".
"Exigir que un profesional sea preparado en el área donde ejercerá su profesión es lo más justo que puede haber para los alumnos y el mismo profesor, porque es engañar al profesor decirle tú sabes, tú estás listo para enseñar cuando no lo está. Es más justo darle la oportunidad de que se prepare y aprenda. Entiendo que (el profesor) tiene familia, un trabajo y no puedo dejarlo en la calle, pero hay que darle la oportunidad y él tiene que entender que debe capacitarse", anotó.
Panizza reflexionó diciendo "que ser profesor no es una profesión, sino una misión, sobre todo en nuestro país donde muchas veces este profesional tiene que reemplazar al papá y a la mamá que no están".