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El impopular Sarkozy se casó con Carla Bruni

12:14 | Sólo el 41% de los franceses sigue confiando en el jefe de Estado. A los galos les preocupa la falta de atención del Sarkozy a los principales problemas del país

París (DPA) .- Francia tiene una nueva "premiére dame": la ex modelo Carla Bruni y el presidente galo, Nicolas Sarkozy, son desde ayer marido y mujer, tras darse el sí quiero en la mañana del sábado en el suntuoso Palacio del Elíseo, ante un círculo reducido de personas.

Desde hacía semanas los rumores en París de que la pareja podría casarse en febrero eran continuos, pero posiblemente la voz del pueblo los empujó también a llevar su amor al puerto del matrimonio.

Las encuestas de opinión muestran que pasear su amor sin licencia de matrimonio en público ha costado al hombre más poderoso de la república francesa una masiva pérdida de confianza entre sus electores, y todo ello a sólo cinco semanas de las elecciones municipales, consideradas un test del apoyo político al propio Sarkozy.

Así, la boda es también una especie de red para frenar una mayor caída de su popularidad.

Tras las duras críticas mediáticas a las imágenes de sus vacaciones de lujo, Sarkozy dio a conocer su boda sólo después de haberse celebrado. Aún no se sabe si habrá fotos y cuándo saldrán a la luz.

Deleitado describió la ceremonia el funcionario que la ofició, el alcalde del octavo distrito de París, François Lebel: "La novia iba de blanco y estaba preciosa, como siempre". Y el novio "tampoco estaba mal".

El presidente de 53 años hizo honor, con su boda relámpago, a su apodo de "Speedy Sarko" (algo así como Sarko veloz). En noviembre conoció a la cantante y modelo italiana, sólo unas semanas de divorciarse de su segunda mujer, Cécilia.

Mientras tanto, han aparecido varios libros sobre Cécilia en los que se afirma que tras su primera separación de Sarkozy en 2005, sólo había vuelto con él para ayudarlo a llegar al Elíseo por que la obligaba su conciencia. Ambos se dejaron filmar en la playa durante la reconciliación. ¿Fue todo un cuento?

No se hicieron esperar las especulaciones sobre si la historia de Bruni y Sarkozy era también una útil representación.

Al menos en la escena internacional la boda les facilitará las cosas a ambos: en el último viaje de Sarkozy a India, Bruni no pudo acompañarlo, pues el protocolo no prevé la presencia de una novia. Y ahora tampoco hay obstáculo para que la nueva primera dama acompañe a Sarkozy en el próximo gran recibimiento de Estado previsto.

¿Se llamará madame Sarkozy o Bruni-Sarkozy? Aún no está claro, lo que se sabe es que la "femme fatale" seguirá incitando el ánimo de los franceses.

Hace varios días apareció en una revista española una fotografía de Bruni vestida sólo con botas de cuero y también se habló de sus ex famosos amantes, entre ellos estrellas del rock como Mick Jagger y Eric Clapton, el millonario Donald Trump o el ex primer ministro Laurent Fabius: un socialista.

También dijo en alguna ocasión que no respeta la monogamia y además que el padre de su hijo es el hijo de su anterior pareja, en cuya casa lo conoció.

Si ese tipo de historias puede o no afectar al electorado de raíces conservadoras de Sarkozy no está claro, lo que es seguro es que, vistas las últimas encuestas, la boda tiene sentido.

Sarkozy debe casarse finalmente, había exhortado su compañero y diputado Patrick Balkani. Había que poner el tema sobre la mesa. Sólo el 41 por ciento de los franceses siguen confiando en el jefe de Estado, según una encuesta del instituto de sondeos TNS-Sofres, frente al 65 por ciento de julio de 2007, poco después de que asumiera el cargo. Sólo su predecesor Jacques Chirac experimentó una caída de popularidad similar tras una huelga general masiva en 1995.

Para el asesor de Sarkozy la cuestión estaba clara: a su jefe le estaban pasando factura las imágenes con Bruni paseando del brazo, su Rolex en la muñeca y sus cadenas de oro al cuello. "Existe un problema de imagen", había dicho el director de la oficina presidencial, Claude Géant, uno de sus más estrechos colaboradores.

La pérdida de empleo y falta de dinero encabezan una y otra vez la lista de preocupaciones de los franceses. Sarkozy prometió en campaña que se convertiría en "el presidente del poder adquisitivo". Durante una reciente -y pomposa- conferencia de prensa en el Elíseo, el mensaje se modificó sensiblemente: "No puedo vaciar cajas vacías", fue la frase tajante con la que Sarkozy despachó las preguntas de los periodistas sobre el tema, poco después de sus lujosas vacaciones en Egipto.

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