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Montaño y Manco, los ídolos que Alianza necesita y aún no aparecen

19:22 | El público llegó a matute para ver a sus figuras del 2008, pero se fue desilusionado y derrotado

Por Angel Hugo Pilares

Johnnier Montaño no parece jugador de Alianza. No ha sido presentado en sociedad. Hasta ahora no ha salido, oficialmente, en las páginas de los diarios con una camiseta blanquiazul pegada a su cuerpo. Además tiene un problema legal por dos contratos firmados. Todos los hinchas aliancistas esperan que sea el diez que los victorianos necesitan, el mismo que encandiló con Sport Boys el año pasado, y que hoy no se vio en la cancha.

Esta tarde, mientras todo el mundo esperaba la afrenta máxima para la dirigencia de Universitario, que Johnnier Montaño salte a la cancha con una camiseta de rayitas blancas y azules, Alianza Lima entró al césped maltratado de Matute con uniformes blancos para que sus pares cremas no se molesten ni pongan más trabas.

Cuando entró con una camiseta diferente a esa que se muere por ponerse, el colombiano dejó de ser el diez: Jugó 44 minutos y se fue por un problema en el abductor. En cambio, cuando salió, no había conseguido esperar unos cuantos minutos para que se acabe el primer tiempo. Prefirió huir de la cancha sobándose la excusa del muslo izquierdo que le permite decir que esos ocho pases errados del primer tiempo no son él.

Tampoco son él los dos  remates desviados ni los seis pases perdidos por querer escapar de los defensas a una velocidad que aún no tiene, ni los correctísimos siete pases que dio a sus compañeros, ubicados lejísimos del arco, sin marca alguna y apenas a dos metros de él.

Pero si Montaño fue incapaz de dirigir a Alianza en la cancha, mucho menos lo fue Reimond Manco, quien prefiere ser un comparsa virtuoso del colombiano, a tomar el protagonismo que solo consiguió al dejarse expulsar en un malinterpretado gesto de entrega que cae bien a la tribuna, pero no a los blanquiazules que vienen perdiendo 1-0, ni a la promesa de figura aliancista que se espera de él.

Manco y Montaño tienen algo en común, tienen la necesidad de ser el crack imposible que Alianza necesita para hacer un buen año. Uno no puede porque a pesar que sus pergaminos lo preceden, su problema contractual no lo deja pensar en algo más. El otro, que por momentos tiene poses de futuro ídolo que aún no es, más parece pensar en que se irá al PSV a jugar con Jefferson Farfán.

Esa posibilidad no es muy lejana. Carlos Franco, presidente aliancista, ha dicho, para consuelo de Manco, que van a conversar con Arrué la posibilidad de que el ex Jotita se vaya. Por el bien de su madurez, que así sea.

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