16:14 | Ambos candidatos demócratas pugnan por ganar las primarias que se realizan este sábado en Nebraska y Washington
Washington (EFE).- Los senadores Hillary Clinton y Barack Obama reanudaron este sábado la batalla por la caza de delegados, tras finalizar el Supermartes en un empate técnico que ha dejado la campaña por la candidatura presidencial demócrata al rojo vivo.
El primero se libra hoy en los Caucus demócratas de los estados de Nebraska y Washington y en las primarias de Luisiana, mientras que Kansas también tiene cita con las urnas, pero solo para pronunciarse por los republicanos, en el que es favorito el predicador bautista Mike Huckabee sobre John McCain, quien es el principal candidato de su partido para ocupar la Casa Blanca.
Los observadores apuntan que Obama parte con ventaja en la próxima ronda de elecciones de este mes, entre las que figuran, además de las ya citadas, las primarias de mañana en Maine; las de Maryland, Virginia y el Distrito de Columbia el próximo martes; y los comicios de Hawái y Wisconsin el 19.
Se prevé que el alto porcentaje de afroamericanos en Luisiana le dé una victoria en ese estado a Obama. En Washington, donde se juegan el mayor número de delegados -un total de 78-, también se espera que gane el senador de Illinois, favorito entre los numerosos residentes del estado con alto poder adquisitivo. Menos claro está el panorama en Nebraska, en el que Obama ha invertido sustanciales recursos y en el que cuenta con el apoyo del senador demócrata Ben Nelson.
Hillary, según los pronósticos, lleva las de ganar en los 'caucus' de mañana, domingo, en Maine, donde ha recibido el espaldarazo del popular gobernador John Balducci.
Estados gordos
El 'premio gordo' de febrero, de todos modos, se repartirá el martes con las elecciones primarias de Maryland, Virginia y el Distrito de Columbia, estados con un gran porcentaje de electores afroamericanos demócratas.
Aunque Hillary peleará en todos los comicios, gran parte de sus esfuerzos se centran en estados más grandes, como Texas, Ohio y Pensilvania, que desfilan por las urnas en marzo y abril, y que enviarán 600 delegados a la convención del partido de agosto. En total, se necesitan 2.025 delegados para conseguir la nominación demócrata.
En Ohio y Pensilvania predomina la clase obrera, a la que ha logrado cortejar la ex primera dama de Estados Unidos. Texas, por su parte, es un estado con muchos latinos, un grupo que también favorece a la senadora por Nueva York, como quedó claro en el Supermartes, cuando Hillary se hizo con el 70% del voto hispano.
Además de su ventaja con los hispanos, la ex primera dama lleva también la delantera con las mujeres y los votantes demócratas de menor poder adquisitivo. Obama cuenta con el respaldo mayoritario de los afroamericanos, los jóvenes, los sectores más adinerados de la población y aquellos con mayor educación.
No falta quien señale que la habilidad de uno y otro para movilizar en masa a esos grupos podría ser el factor determinante en esta incierta carrera. Nadie parece descartar por completo, de todos modos, la posibilidad de que el enigma se prolongue hasta la convención.
De ser así, la última palabra podrían tenerla los alrededor de 800 superdelegados, funcionarios elegidos o designados por el partido que tienen la libertad de votar por quien mejor les parezca.