17:40 | Una explicación al complicado camino para elegir al presidente de los EE.UU.
El Comercio
Las elecciones estadounidenses no son de trámite sencillo. Por el contrario. La ruta elegida está llena de conceptos que deben ser entendidos.
Primero, los ciudadanos estadounidenses -nacidos en el país o naturalizados- mayores de 18 años deben inscribirse ante las juntas electorales de sus estados como votantes. En esas boletas deben optar por un partido, Demócrata o Republicano, o manifestarse independientes. Estos últimos solo pueden votar en las elecciones generales para presidente, más no por los precandidatos (que es el actual proceso).
Aquellos que sí se inscribieron como demócratas o republicanos son los que están aptos para votar en las primarias de cada partido.
Este proceso inicial tiene dos métodos: los 'caucus' y el voto directo, llamado también primarias. Los 'caucus' son asambleas electorales en las que se sufraga como en los primeros años de fundación del país. Los votantes se reúnen en salones -pueden ser aulas o iglesias- y a mano alzada definen al candidato de su preferencia.
"Es un sistema antiguo. En aquella época se estableció porque muchos eran granjeros o analfabetos", explicó a El Comercio Gilberto Zelaya, director de información electoral del Partido Demócrata en Maryland.
A la caza de delegados
Pero todo no termina ahí. Los votantes -sea en 'caucus' o primarias- no eligen directamente al candidato sino a los delegados que los van a representar ante las convenciones nacionales de cada partido, en donde sí se escoge al postulante a la Casa Blanca.
Lo que estamos viendo en este proceso es justamente eso: la pelea por obtener la mayor cantidad de delegados para así conseguir ser candidato a la Presidencia de Estados Unidos.
Sin embargo, la elección se complica un tanto más pues hay diferentes tipos de delegados y no todos se eligen de la misma manera pues cada partido y cada estado tienen su propia reglamentación.
Por ejemplo, en el caso de los demócratas, utilizan la representación proporcional para decidir a sus delegados comprometidos, es decir, aquellos que se obtienen de los votos de las primarias (por ejemplo, si un candidato obtiene el 40% de los votos en Nueva York, ganará el 40% de los 281 delegados que se juegan en ese estado). Pero si el candidato recibe menos del 15% de los votos, no consigue ningún delegado.
En este proceso, además, los demócratas decidieron sancionar a Michigan y Florida por adelantar la fecha de sus primarias, dejándolos sin opción a delegados.
Los republicanos, por el contrario, le dan potestad a cada estado para que determine la cantidad de delegados comprometidos que se otorgan. Uno de los sistemas es 'the winner take all' (el ganador se lleva todo). Por ejemplo, en las pasadas primarias de Florida se jugaban 57 delegados. Al triunfar John McCain, él se llevó esos 57 delegados. Los demás no consiguieron ninguno.
Como bien dice Zelaya, explicar el proceso democrático estadounidense es difícil (los colegios electorales son otra historia, pero eso no corresponde a las primarias), sin embargo, lo importante es que los estadounidenses poco a poco están creando una conciencia electoral inusitada, gracias al imán de los actuales precandidatos.
"En este proceso estoy viendo más interés en las elecciones", anota Zelaya y recomienda: "Aquellos peruanos que tengan parientes nacionalizados estadounidenses anímenlos a votar porque la política de este país nos afecta a todos".