17:47 | La suboficial de 26 años fue asesinada en la última emboscada narcoterrorista que también dejó ocho heridos
Alrededor de cinco mil personas acudieron al Cementerio General de Huanta, para dar el último adiós a Marily Marisel Solier Gavilán, la policía de 26 años de edad abatida en la última emboscada narcoterrorista perpetrada hace dos días en la sierra de Ayacucho.
Tras ser velada en la iglesia matriz de ese poblado de la mencionada región, durante el cortejo fúnebre la abuela y las dos tías de la suboficial protagonizaron dramáticas escenas, informó la colaboradora de El Comercio en la zona, Rosario Romaní. Las autoridades del lugar le rinden homenajes póstumos que continuó hasta el cementerio
Cabe recordar que Marisel Solier era huérfana y fue criada por su abuela desde muy pequeña. Antes de iniciar su carrera policial, la joven policía había sido maestra de Educación Inicial, profesión que ejerció en diversos colegios privados del lugar.
El hecho, ocurrido a pocos kilómetros del distrito de Quinua, también dejó a otros ocho efectivos mal heridos, casi todos menores de 25 años de edad.
Antecedentes
Con la muerte de Marisel Solier, ya son catorce los policías caídos en emboscadas narcoterroristas en catorce meses.
El 16 de diciembre del 2006, una patrulla de suboficiales de la Policía Nacional y personal de Enaco fue emboscada por narcoterroristas en la carretera Tambo-río Apurímac, en Ayacucho. Murieron seis agentes.
El 1 de noviembre del 2007, unos 60 sujetos armados con cohetes Instalaza atacan la comisaría del distrito de Ocobamba, en Andahuaylas. Asesinaron de un tiro de gracia en la cabeza al comisario del puesto policial que agonizaba por las heridas causadas por las explosiones.
El 14 de noviembre del 2007, un grupo de policías fue emboscado por 30 hombres armados en un sector del distrito de Salcahuasi, provincia de Tayacaja, cuando retornaban de una diligencia judicial en Huancavelica. Murieron cuatro policías.
El 5 de marzo de este año murieron dos efectivos tras ser interceptados por un grupo de presuntos narcoterroristas. El hecho ocurrió en San Luis de Shuaro, en la provincia de Satipo, departamento de Junín.