17:31 | Tras su incursión en la ceremonia de encendido de la llama olímpica, la organización afirmó que seguirán con sus acciones de protestas
París (DPA).- Tres de sus miembros pasaron diez horas retenidos en una comisaría griega, pero Reporteros Sin Fronteras (RSF) no tiene intención de parar, y promete un viaje movido a la antorcha olímpica camino a los Juegos Olímpicos de Beijing.
"Ahora que empezó el recorrido de la antorcha vamos a continuar haciendo acciones en otras ciudades", advirtió Jean François Julliard, número dos de la organización y uno de los tres detenidos en Olimpia tras interrumpir la ceremonia de encendido del fuego olímpico.
Los tres miembros del grupo irrumpieron en mitad del acto, justo cuando realizaba su discurso el presidente del comité organizador de los Juegos, Liu Qi, exhibiendo banderas negras en las que los aros olímpicos estaban representados por esposas.
Ningún miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) se puso en contacto con los tres activistas. "Y mucho menos", relató Julliard, alguien del comité organizador de Beijing (BOCOG).
Boicot mundial
RSF pretende movilizar a la comunidad internacional para boicotear la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, en protesta por la violación de derechos humanos de China contra el Tíbet. "Si el fuego olímpico es sagrado, los derechos humanos lo son todavía más", aseguró la organización en un comunicado.
De hecho, el grupo tenía planeado actuar durante la ceremonia de encendido "desde hacía mucho tiempo", explicó el número dos de RSF. "Luego hubo una gran parte de improvisación, porque no sabíamos que íbamos a hacer hasta el último día, hasta que conocimos cuáles serían los dispositivos de seguridad".
La acción, que fue transmitida en directo por televisión a gran parte del mundo, ha puesto a la organización parisina bajo el foco del Gobierno chino, que calificó de "vergonzosa" su actuación y llamó a los países por los que atravesará la llama a impedir manifestaciones similares.
"En Olimpia las medidas de seguridad eran muy grandes", contó Julliard. "Pero en otras ciudades por las que atraviese la llama la seguridad será seguramente menor. Y entonces encontraremos el modo de manifestarnos".
Más difícil será hacerlo en la misma China. "Imposible", lamentó el activista francés. "No obtenemos visado. Quizá cuando se acerque encontremos una forma. Pero por el momento cada vez que hemos pedido visado nos lo han denegado".