9:28 | Nueva película del agente 007 terminó inmersa en polémica nacionalista por filmar escenas en Chile como si fuera Bolivia
Por Moisés Ávila Roldán. Corresponsal de El Comercio en Chile
SANTIAGO DE CHILE. Acaba de terminar una persecución y una pelea. O recién se inició. Nadie lo sabe aún. Con la camisa blanca manchada de sangre, el agente secreto más famoso de todos los tiempos corre a darle el alcance a la espigada y guapa mujer que lo acompaña en su aventura por Sudamérica. James Bond y su chica van a la estación de trenes y caminan juntos por el desierto. Cuando todo parece terminado, un hombre en un Honda Accord color café irrumpe violentamente e intenta alcanzar al superagente. ¡Oh! Es el satánico doctor No.
Un momento. Este villano no tiene nada que ver con aquel enfermizo hombre que quería secuestrar naves espaciales en órbita para dominar al mundo. Ni siquiera está en el libreto. ¡Corten! Se trata en realidad del alcalde de la Comuna de Sierra Gorda, en Antofagasta, Carlos López, quien dice: "No". Aquí no se filma nada.
Pero el héroe interpretado por Daniel Craig ni siquiera se entera del espectáculo paralelo. No tiene necesidad de desenfundar su revólver y solucionar el problema a tiros. Para eso están los carabineros que custodian las locaciones en que se filma la película "Quantum of Solace", la última entrega del agente 007. El intrépido alcalde, quien en su hazaña automovilística casi se lleva de encuentro a un niño, un policía y un productor, fue detenido acusado de alterar el orden público.
En el fenómeno Bond en Chile --que terminó la semana pasada con la filmación de algunas escenas en los desiertos del norte de ese país-- no solo estuvieron involucrados los cineastas, actores, directores, admiradores y curiosos. Esta megaproducción generó polémicas que arrastraron hasta a las autoridades del Gobierno. Incluso la revista "Wiken", del diario "El Mercurio", se atrevió a decir que en el norte de Chile no se veía tanta acción desde la Guerra del Pacífico.
EL MUNDO NO BASTA
La airada protesta del alcalde López tenía un solo fin: reclamar porque, en esta película de Sony, todas las escenas filmadas en Chile, en distintas zonas de Antofagasta como Baquedano, Sierra Gorda, Caleta Cobija y el observatorio astronómico de El Paranal aparecerán en la cinta como territorio boliviano. Claro que Antofagasta fue territorio boliviano antes de la guerra de 1879, pero ese es otro tema.
"Yo soy alcalde de una comuna que es territorio nacional chileno y no voy a permitir nunca que, por ficción que sea, se tergiversen las cosas", ha dicho el burgomaestre. "Se dijo que teníamos mente provinciana por hacer este tipo de manifestaciones: yo le debo decir que me siento orgulloso si un chileno sale con una bandera en medio del desierto a gritar por su país", insistió.
Y, claro, el reclamo de López tuvo cola. Pobladores de Caleta Cobija --zona considerada Monumento Nacional-- embanderaron sus casas con el pabellón chileno, para dejar en claro adónde pertenecía el territorio. Pero la producción de "Quantum of Solace" ni siquiera se asomó por allí.
En el embrollo estuvo metida hasta la ministra de Bienes Nacionales, Rommy Schmidt. "Nos hemos contactado directamente con la productora y ellos nos han asegurado que no es así, y es más, no van a aparecer como territorios chilenos ni como territorios bolivianos", precisó. Incluso hubo un diputado que le pidió a la ministra de Cultura que revisara el guion.
Sucede que, en la película, Bond estará en un país rico en minerales, que ha sido regalado por un dictador, y en donde abunda la delincuencia y el narcotráfico. En una de las escenas, acompañado por la chica Bond, Craig subirá a un viejo ómnibus lleno de extras chilenos vestidos con trajes andinos, representando a bolivianos .
Lo extraño de la queja es que Chile comparte el Altiplano con Bolivia, y sus habitantes de esa zona son más que parecidos. Si la cinta no va a mencionar nacionalidades, no tendría por qué haber problema. No obstante, lo que han hecho notar algunos comentaristas y periodistas de espectáculos es que el chileno no necesariamente se identifica con el poblador de esa parte de su país.
Mención aparte merece el revuelo que causó el contrato de extras para la cinta. Algunos hoteles en los que supuestamente se estaban haciendo los cásting para disfrazar a la gente se abarrotaron de personas en busca de un papel. Allí no importó a quién había que caracterizar.
Las manifestaciones de rechazo también vinieron desde Bolivia. El viceministro de Desarrollo de las Culturas de ese país, Pablo Groux, remitió una carta a los productores de la película en la que critica la estigmatización de los bolivianos y condenó que se use territorio chileno como si fuera Bolivia. "Nuestro país tiene las condiciones necesarias para ser la locación de cualquier producción cinematográfica", comentó. Aclaró que no era necesario usar locaciones que no son las bolivianas para ambientar escenarios que supuestamente son bolivianos.
Todos estos hechos han sido calificados como sorprendentes por la productora del filme, Bárbara Broccoli. "Ha sido un poco sorprendente. Estamos acostumbrados a ir por todo el mundo, grabando en diferentes países, que por lo general representan a otras naciones según el guion de la película", comentó.
Pero, lejos de todos esos escándalos, el agente con licencia para matar ni se dio por aludido. Y llegó tal como se fue. Escondido y sin que los 'fans' pudieran ver siquiera un pequeño resplandor de sus ojos "casi imposiblemente azules" --como describiera una periodista que sí llegó a entrevistarlo. Probablemente ni se imaginó de todo el debate que se armó entre dos países. Total, si la película tendrá escenas en Londres, Baja California, Panamá y Austria, ¿qué puede importarle a Bond, James, Bond, para quien "El mundo no basta"?