7:47 | Benedicto XVI, quien viajó hoy a EE.UU., dijo también que el escándalo de pederastia fue una verguenza
A bordo del avión papal (EFE).- El papa Benedicto XVI afirmó hoy en el avión que le lleva a Estados Unidos que hablará con su presidente, George W. Bush, de la inmigración y le pedirá que su país ayude al desarrollo y crecimiento de Latinoamérica.
Benedicto XVI explicó, respondiendo a las preguntas de los periodistas, que en la última visita de los obispos de América Central y de América del Sur conoció el gran problema de la inmigración que existe en esos países.
El Pontífice destacó sobre todo el "drama de la separación" familiar que supone la inmigración y afirmó que se necesitan soluciones a largo plazo para el desarrollo social.
Añadió que hablará con el presidente Bush de la necesidad de que Estados Unidos ayude a los países de Latinoamérica para que crezcan y se desarrollen.
El Papa hizo hincapié en la necesidad de tomar medidas a corto plazo para ayudar a las familias destruidas por la emigración y de la precariedad para que los emigrantes puedan disfrutar, al menos, de una vida digna.
Benedicto XVI puntualizó que en Estados Unidos existe una gran hospitalidad hacia el inmigrante y que la Conferencia Episcopal norteamericana colabora con los obispos de América Latina para dar apoyo a los emigrantes.
"En Estados Unidos hay mucha humanidad y muchas acciones positivas", añadió el Papa.
El Pontífice se mostró "atraído" por el concepto positivo de laicidad en Estados Unidos y valoró cómo los ciudadanos han querido crear un Estado laico y secular, pero que da a todos la posibilidad de expresar y tener su propia religión.
Definió a Estados Unidos como "un Estado laico que puede vivir libremente el amor por la religión" aunque, no obstante, advirtió que también en Estados Unidos ha llegado el "ataque de la secularización".
Respecto a su visita a las Naciones Unidas, el Pontífice explicó la necesidad de que esa organización defienda que los derechos principales del hombre no son negociables.
El Papa concluyó afirmando que siente una alegría por regresar a Estados Unidos, un país que conoce muy bien, y señaló "la gran vivacidad de la Iglesia" en el país, así como su entusiasmo por acudir a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Criticó la pederastia
El papa Benedicto XVI dijo también que el escándalo de pederastia causado por sacerdotes católicos de EE.UU. fue "una vergüenza que no se debe repetir".
"No comprendo como esto pudo suceder", agregó el Obispo de Roma hablando con los periodistas que le acompañan en el avión en su visita a EEUU y la ONU.
El Pontífice explicó que para evitar casos como estos, la Iglesia actuará en varios niveles: "poniendo reglas, reconciliándose con los católicos y con una buena formación de los sacerdotes".
Antes de profundizar en esos tres niveles, Benedicto XVI subrayó que se refería a la pedofilia "y no a la homosexualidad".
El Papa Ratzinger recordó que ahora la Iglesia cuenta con unas normas y que ninguna persona puede ser sacerdote si es pedófilo y subrayó que hay que hacer justicia a las víctimas.