16:27 | El líder de centroizquierda habría obtenido el 43% de votos. Con este resultado, la hegemonía de 61 años del Partido Colorado habría llegado a su fin
Asunción (Reuters).- El ex obispo católico Fernando Lugo, que dejó los hábitos para combatir la pobreza desde la arena política, lideraba el domingo los sondeos a boca de urna de las elecciones presidenciales paraguayas, que podrían acabar con 61 años de gobierno del centroderechista Partido Colorado.
Según tres encuestas, el centroizquierdista Lugo, de 56 años y favorito en los sondeos preelectorales, obtendría entre un 43 por ciento y 41,4 por ciento, contra 36,4-37,9 por ciento de su rival oficialista, la centroderechista Blanca Ovelar.
El ex obispo, que aunque formado en la Teología de la Lideración se ha cuidado de no mostrarse cercano a líderes populistas latinoamericanos como el venezolano Hugo Chávez, prometió una reforma agraria y renegociar los acuerdos energéticos que el país tiene con Argentina y Brasil.
Una buena parte de los centros de votación concluyeron la recepción de sufragios a las 4 p.m. hora local (20.00 GMT), con la excepción de aquellos que se conformaron en forma tardía.
Hacia las 5:15 hora local, la justicia electoral comenzó a informar los primeros resultados del escrutinio del comicio, que se definirán en una única vuelta a favor del candidato que obtenga la mayor cantidad de votos, pero estos eran aún inferiores al 1 por ciento de las papeletas.
El Partido Colorado ha dominado la política paraguaya desde 1947 y su poder se consolidó en 1954, cuando el general Alfredo Stroessner dió un golpe de Estado que instauró una brutal dictadura que cayó en 1989 por un asonada liderada por algunos sectores del mismo oficialismo.
El presidente que surja de las urnas recibirá una economía que creció 6,4 por ciento en el 2007 gracias a las exportaciones de la encarecida soja, pero con un nivel de pobreza que alcanza a cerca del 40 por ciento de la población.
Temprano en la mañana, el presidente paraguayo, Nicanor Duarte, admitió que existía gran expectativa, pero también algo de tensión, dada la relevancia de este proceso electoral. "El pueblo está saliendo a depositar su voto con una gran confianza (...) tensión siempre existe en un día de elecciones", dijo Duarte, quien hizo una larga fila antes de sufragar en un colegio de la capital.
Uno de los primeros paraguayos en sufragar fue Lugo, quien llegó a una mesa de votación de un colegio en las afueras de la capital, en medio de un gran despliegue de periodistas locales y medios extranjeros. "Va a haber una gran participación ciudadana y eso nos hace estar motivados. Creo que va a ser una gran jornada histórica", dijo a periodistas Lugo y quien lidera la coalición Alianza Patriótica para el Cambio.
Poco después, el ex obispo debió abandonar raudamente otro local cuando, según un colaborador, sus rivales políticos arrojaron una bomba de pimienta y la policía detuvo a un menor de edad que tenía en su poder un puñal de fabricación casera.
"Esto no nos asusta ni nos amilana, estamos todos muy tranquilos", dijo el candidato que representa a una alianza de centroizquierda, luego de que un grupo de jóvenes le gritara "asesino" y "secuestrador".
La promesa de Lugo de renegociar los acuerdos energéticos ha inquietado a Argentina y Brasil, especialmente por la posibilidad de que aumenten los precios de la electricidad que Paraguay les vende en dos represas binacionales.
Unas 2,8 millones de personas estuvieron habilitadas para votar en el país de 5,6 millones de habitantes, que tiene una de las economías más pequeñas de Sudamérica y la peor fama en materia de corrupción, falsificaciones y contrabando.