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Diez minutos con Diego Armando Maradona en Buenos Aires

11:19 | El ex futbolista argentino se animó a hablar del fútbol peruano. 'No pueden estar cambiando de entrenador a cada rato', opinó.

Por Mario Fernández / El Comercio - Enviado especial

Buenos Aires (El Comercio).- "¿Cómo lo viste?", me preguntó ayer domingo Daniel Arcucci, gran amigo y colega del Diario "La Nación". Mi respuesta fue que bien, alegre, muy delgado, un rostro sin afeitar y una gorrita color plomo que hacía juego con su vestimenta. Que llegó a cruzar algunas declaraciones conmigo y que protegido por sus guardaespaldas, tras darle un beso a su hija Dalma, se fue manejando solo su auto deportivo de color negro. El partido, dentro de la Bombonera, aún no terminaba y ya Boca ganaba 2-1 a Newell's, y así acabó el cotejo visto por una hinchada boquense apasionada a más no poder.

Confieso que tras anunciarme como periodista de El Comercio del Perú, alcancé a preguntarle cuál sería la receta para que el fútbol peruano mejorara y Diego, aminorando su andar apresurado, me miró, me dio la mano y contestó: "Que miren a sus divisiones de menores, a los juveniles. Ya hubo un seleccionado en el Mundial de Corea. Sigan ese camino, que es el correcto. Las figuras de hoy nunca son eternas". ¿Y qué más? Retruqué, y la respuesta vino acompañada de esto: "En el Perú no se puede estar cambiando de entrenador a cada rato. Vi un técnico (a Julio César Uribe) en la Copa América de Venezuela y hoy está otro (Chemo del Solar). ¿Qué proceso es ese?".

Sonriendo, y como queriendo zafarse, llegó a su auto y antes de salir del estacionamiento añadió que el equipo peruano de 'showbol' juega bien y casi le gana. Ya casi sentado y al mando del timón de su Mini Cooper de placa FGM 974, encargó saludos para Julio Meléndez y Héctor Chumpitaz, "dos de los mejores diez defensas que vi en mi vida".

¿Y tú cómo lo ves?, le pregunté esta vez yo a Arcucci: "Hoy está lucido, más boquense que nunca, y te digo la verdad que es imposible acordar una entrevista con él, y fíjate que ambos estamos trabajando juntos en un megaproyecto suyo que no tienes idea y es para llevarlo a Inglaterra", contaba en la mañana dominguera el bueno de Daniel. "Él a veces me llama y me dice: 'He visto tal cosa en la televisión que me gusta y quiero hablarla contigo', y lo que a mí me cuesta tratar de hablar con él en una semana, a veces en menos de una hora lo consigo. Complicadísimo es el Diego", explica.

Me aclara lo de "más boquense que nunca" porque Diego sigue siendo duro con Carlos Ischia, el actual entrenador de Boca, a quien no pasa aún. "Lo 'mató' hace poco en México, donde estuvo invitado por el Necaxa y tuvo ocasión de ver el partido con el Atlas por la Libertadores".

Y tan impredecible es Maradona --añade Arcucci-- que estaba señalado como uno de los personajes que llevaría la antorcha olímpica acá en Buenos Aires, pero se fue a México. Eso sí, no dejó de estar presente en el rally argentino como copiloto del francés Sebastian Loeb. Y, por supuesto, el 4 de abril en el cumpleaños de su hija Dalma.

Arcucci termina diciéndome que en México lo tentaron de verdad para que dirigiera al América. Reviso mis apuntes y en una de las 10 preguntas que tenía lista para Diego dice que si estaría decidido a ir a Lima para dirigir algún día. Bueno, soñar no cuesta nada y cruzar algunas palabras con Diego, tampoco.

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