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Las cifras económicas del Gobierno no han revertido desconfianza de población

11:52 | El ciudadano de a pie no cree en los números del Gobierno y está más sensible a los actos de corrupción

Por Elizabeth Cavero Cairo / Francisco Sanz Gutiérrez  / El Comercio

¿Cómo la bonanza económica del país, traducida en las cifras de crecimiento y en el logro del grado de inversión, no repercute en los sondeos de opinión, en los que la aprobación de la gestión presidencial y del Gobierno decrece mes a mes? Trasladamos la interrogante a tres psicoanalistas y psiquiatras para que nos den explicaciones frente a esta real dicotomía.

Moisés Lemlij dice que, efectivamente, existe un problema de comunicación, pero no en el sentido en el que se han lamentado esta semana diversos protagonistas del oficialismo (la falta de difusión de los logros). "Falta ir a conversar, ir a hablar con la gente. No solo se trata de repartir plata sino también de repartir y recoger opiniones, y esta no es solo una deficiencia del Gobierno sino también de nuestros empresarios".

Con el símil de la torta que se parte y reparte, Lemlij también apunta a un peligroso sentimiento de exclusión entre gran parte de la ciudadanía. "Al ver las encuestas, alguno en el gobierno podría estar tentado de decir 'qué ingratos o desagradecidos'. Lo que pasa es que el ciudadano percibe que hay una torta que no le está tocando ni tan rápido ni en tanta cantidad como a otros. Este sujeto ve el éxito, pero no se siente partícipe".

Así pues, esta sensación de separación, de ser dejado de lado o marginado, origina en alto grado esta marcha tan contrapuesta de las cifras macroeconómicas y de la popularidad presidencial. "Ojo que mientras más prosperidad numérica haya y menos se sienta representada la gente en la ganancia y la posibilidad de discutir, más difícil será resolver esta contradicción", advierte Lemlij.

Tanto para Pedro Morales Paiva como para Roberto Llanos un factor clave es que el Gobierno no ha logrado revertir el sentimiento de desconfianza entre la población. "Esta percepción no permite ver que hay algunas cosas que sí están caminando, ser testigo de situaciones de corrupción, como la del Banmat o de ocultamientos partidarios mueve a reacciones inmediatas y mina la imagen del Gobierno. Esa suerte de resignación de décadas atrás hoy ya no está más. Ahora hay una menor tolerancia a estos actos, que opacan al resto", apunta Morales.

Desde su experiencia como psicólogo infantil, Llanos hace una comparación para graficar esta desconfianza y descreimiento. "El hombre o mujer que va al mercado ve que ya no le alcanza con lo que antes ganaba. Entonces le pueden decir todo lo que quieran sobre crecimiento, pero él o ella ya no cree y al momento de la encuesta va a traslucir una sensación negativa. Es como aquellos niños que sufren maltratos diarios en casa, y que por más que se les diga que hay cosas positivas en su entorno, no lo van a creer, ya que en su realidad diaria él no cree en nadie".

Este clima emocional tan sensible y reactivo a la corrupción (que desplazó al desempleo como el principal problema del país, según la última encuesta de Ipsos Apoyo) dificulta --según Morales-- que algunos logros y avances se puedan interiorizar de manera consistente.

Por si fuera poco, la inflación resiente mucho más al segmento menos pudiente y lo mismo ocurre con los servicios que brinda el Estado (salud, educación y seguridad ciudadana, por citar a tres que andan desfasados con respecto a los éxitos económicos). "El pueblo requiere de estas dos cosas: el mejoramiento del papel del Estado en estos aspectos tan puntuales y la inyección de una imagen más confiable y que demuestre que se están haciendo cosas para disposición de los más pobres", sentencia Morales Paiva.

Hablan los economistas
El ex viceministro de Hacienda Waldo Mendoza --quien dijo tener una opinión como ciudadano, más que una explicación-- piensa que la desigualdad de los ingresos entre los que más y los que menos tienen estaría detrás de la baja popularidad presidencial. "Se suele observar que el Perú tiene una tasa muy alta de pobreza respecto a su PBI per cápita", dijo. El PBI per cápita del Perú es de US$7.600 mientras la tasa de pobreza ronda el 44%.

"Entonces pueden observarse cifras de crecimiento importante, pero en medio de la desigualdad, la población va a mantenerse descontenta". Comparó la situación del país con la de una oficina en la que se aumentan los sueldos en 5% para la mayoría y en 40% para un pequeño grupo. "Si no se quisiera que los que menos reciben estuvieran descontentos, sería mejor que no se le aumentara a nadie".

Precisó, en ese sentido, que no tenemos estadísticas que nos indiquen el nivel ni la velocidad de la distribución de riqueza, pero como indicio sí tenemos las cifras de crecimiento de los salarios y de las utilidades de las empresas. Entre el 2001 y el 2006, los salarios como porcentaje del PBI cayeron de 25,2% a 22,9%. En el mismo período, los excedentes de utilidades pasaron de 58,3% a 60,6%.

La inflación --señaló el ex viceministro-- también juega un papel, pues esta se ha dado principalmente en los alimentos, los cuales componen gran parte de la canasta de consumo de las personas pobres. "Por la popularidad del presidente en sí misma, no me preocuparía tanto. Creo que históricamente nuestros presidentes no han gozado de gran popularidad".

Para la abogada Cecilia Blume, quien trabajó en el MEF como jefa del gabinete de asesores durante la gestión de Pedro Pablo Kuczynski, hay que entender que hay un primer grupo de la población al cual los beneficios del crecimiento le van a llegar automáticamente, ya sea por las actividades empresariales que realizan esas personas o por los altos salarios que perciben. "Hay un segundo grupo al que los beneficios le van a ir llegando de manera más lenta, progresivamente. Pero hay un tercer grupo al que no le van a llegar de ninguna manera".

Este tercer grupo, que es el de la pobreza, debe ser atendido --opina Blume-- con programas sociales bien diseñados. "No dándoles bolsas de alimentos, sino subsidios como el de Juntos, en los que se condiciona la ayuda. En este caso, las mujeres van a llevar a sus hijos a la escuela y al centro de salud por obligación, pero luego comienzan a sentir que eso los beneficia. Además, se les da dinero para que lo destinen a lo que más necesitan".

Pero aun más importante --afirma Blume-- es que los gobiernos realicen las reformas de largo plazo sin esperar aplausos ni desesperarse. "La salud, la educación, la infraestructura, la seguridad, la justicia son los servicios a través de los cuales realmente se da la relación ciudadano-Estado", explicó: "un gobierno puede comenzar a trabajar en esas reformas en el día uno de su período y se va a ir el quinto año sin ver cambios". Compara con pequeños aumentos de sueldo que se dan cada año: no son percibidos a menos que se vean en conjunto.

Kurt Burneo, quien fue viceministro de Hacienda y director del BCR, piensa diferente. "Los promedios no son los mejores indicadores y basta con ver que mientras el promedio nacional de pobreza está en 44%, la tasa de Lima es de 25%. Eso quiere decir que la pobreza en el interior del país es mayor y que hay zonas como la de Huancavelica donde la pobreza supera el 85%". Burneo sostuvo que esta realidad se percibe, por ejemplo, en las capitales de departamento, en las que también se realizan las encuestas cuando se mide la aprobación del gobierno.

Burneo coincidió con Mendoza en que hay un descontento que surge al comparar la situación de uno con la de quienes están mejor: "Si hay un atasco de automóviles y veo que otra fila de autos avanza mientras la mía sigue parada, mi malestar va a ser mayor que si todos estuviéramos parados en el tráfico". Burneo dijo que, además, hay factores que exacerban el ánimo de la población y que no tienen que ver con la economía familiar. "En la última encuesta de Apoyo los encuestados señalan la corrupción como la primera causa de desaprobación".

Sin embargo, el empleo crece (ver infografía). ¿Por qué no es percibido como un logro del gobierno? Burneo afirma que más que observar el crecimiento del empleo, hay que observar si ha aumentado la tasa de actividad, es decir, si ha subido el porcentaje ocupado de la población económicamente activa.

En puntos
Números siguen en azul
- En febrero la producción de mango en el departamento de Piura alcanzó las 45 mil 19 toneladas, nivel superior a las 41 mil 219 toneladas obtenidas en febrero del 2007, debido a las condiciones climáticas favorables que se presentaron durante la floración y fructificación del cultivo, según el informe técnico "Perú: panorama económico departamental febrero 2008", elaborado por el INEI.
- La producción nacional, en febrero, creció en 11,92% y registró la tasa más alta, alcanzada después de mayo de 1995. Según el informe técnico "Producción nacional: febrero 2008", este resultado favorable se expresó en el crecimiento de casi todos los sectores económicos del país.
- En el segundo mes del año las importaciones crecieron en 26,7% y las exportaciones en 6,7%, con respecto a los valores reportados en febrero del 2007. Según el informe técnico "Evolución de las exportaciones e importaciones-febrero 2008", las importaciones alcanzaron el valor de US$1.308,4 millones, y aumentó en US$276,1 millones, en comparación con el año anterior.


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