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Josef Fritzl: "Sabía que estaba lastimando a Elisabeth pero era como una adicción"

10:48 | El septuagenario austríaco confesó que encerró a su hija desde que cumplió 18 años y la violó un año después

Viena (Reuters) - El austríaco Josef Fritzl dijo que se volvió adicto al incesto con su hija, con quien tuvo siete niños, y que la había encerrado en un sótano para salvarla del mundo exterior.

En comentarios relatados por su abogado a la revista semanal News, Fritzl, quien encerró a Elisabeth en 1984 cuando tenía 18 años, dijo que comenzó a violar a su hija un año después. "Mi instinto por tener sexo con Elisabeth se volvió cada vez más fuerte", dijo Fritzl, según fue citado.

"Sabía que Elisabeth no quería que hiciera lo que le hice. Sabía que la estaba lastimando (...) Era como una adicción (...) En realidad, quería hijos con ella", agregó.

Elisabeth, de 42 años, pasó cerca de un cuarto de siglo en un sótano sin ventanas de la casa de Fritzl, dando a luz a siete de sus hijos, ahora de entre 19 y 5 años. Tres de los niños permanecieron encerrados con su madre en el sótano y nunca vieron la luz del sol hasta que se reveló su destino hace cerca de dos semanas. Elisabeth dijo a la policía que Josef comenzó a abusar sexualmente de ella cuando tenía 11 años.

Fritzl, quien también tiene siete hijos con su esposa, Rosemarie, dijo que encerró a Elisabeth luego de que comenzó a "romper todas las reglas" al inicio de la pubertad. Elisabeth iba a bares, bebía alcohol y fumaba, y se escapó un par de veces, añadió Fritzl, de 73 años. "Intenté sacarla de ese pantano, le organicé un aprendizaje para que se convirtiera en camarera", detalló.

"Necesitaba tomar precauciones, necesitaba crear un lugar en el que pudiera en algún punto mantenerla alejada del mundo exterior, por la fuerza en caso de ser necesario", agregó. Fritzl dijo que se encontró a sí mismo atrapado en un ciclo ineludible una vez que encerró a Elisabeth. Le dijo a su esposa que su hija se había unido a una secta.

"Supe todo el tiempo, durante los 24 años, que lo que hacía no estaba bien, que debía estar loco para hacer algo así", dijo, refiriéndose al mundo subterráneo de Elisabeth como su "imperio". "Pero no obstante, se convirtió para mí en una rutina el llevar adelante una segunda vida en el sótano de mi casa", añadió.

El abogado de Fritzl, Rudolf Mayer, sostuvo que su cliente debería ser sometido a pruebas psiquiátricas para evaluar si es apto para un juicio. Mayer dijo que podría pedir una segunda evaluación en caso de que la opinión oficial del tribunal no refleje la personalidad de su cliente.


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