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La ceniza volcánica del Chaitén altera la vida de poblados argentinos

8:41 | Al pueblo de Trevelin, rico por la explotación ganadera, agricultura, pesca y turismo, sufren el fenómeno natural desde el 2 de mayo

Trevelin, Argentina (Reuters).- Cielo cubierto, calles polvorientas y colegios semivacíos formaban el triste cuadro del pueblo de Trevelin sobre la cordillera argentina, en la provincia de Chubut, la más afectada por las cenizas del activo volcán chileno Chaitén.

Camiones recorren el lugar regando las calles mientras los pobladores intentan retomar su vida habitual, una semana después de convivir con la piedra molida pulverizada expulsada por el volcán, situado a más de 100 kilómetros en línea recta del lugar.

La gente pulula por las calles de tierra con barbijos en busca de agua mineral, que se ofrece a precios exorbitantes, mientras que otros deciden autoevacuarse al no encontrar otra opción y por temores sobre su salud.

"La gente está muy asustada, tiene dudas", dijo Mariana Crespo, de 25 años, pobladora del lugar y trabajadora en medios de comunicación.

La zona, rica por la explotación ganadera, agricultura, pesca y turismo, se ve obligada a afrontar un fenómeno natural que tomó a los habitantes por sorpresa desde que comenzó el viernes 2 de mayo la actividad volcánica del Chaitén, del cual no había registros previos de erupción.

Trevelin, una colonia galesa en sus orígenes, tiene a sus 10.000 habitantes entre alborotados y resignados.

"Nos tenemos que acostumbrar a esto, no nos queremos ir", dijo Valeria Gómez, una vecina que eligió la zona por sus bellezas naturales y la vida al aire libre.

POR TODOS LADOS

La situación se repite en los pueblos de la zona, como en Esquel, adonde se llega tras atravesar 25 kilómetros por una carretera que es un río de cenizas.

También está muy denso el aire en Corcovado, el poblado argentino más cercano a la cordillera de la zona, a unos 2.000 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires.

Entrar a los negocios de Trevelin y Esquel es toda una aventura por los trapos mojados y cartones usados como alfombras para combatir el polvo.

"Limpiamos, pero al mismo tiempo se ensucia. El polvo de la ceniza se mete por todos lados", dijo Alejandra, una joven empleada de un hotel.

Las actividades físicas se encuentran restringidas, al igual que el tránsito en las ciudades.

El volcán Chaitén entró en actividad hace una semana en la Patagonia chilena, obligando a evacuar pueblos enteros.

Las autoridades, sin un programa de contingencia para la zona, tuvieron que correr a aplicar planes de evacuación improvisados cuando la enorme nube de humo gris comenzó a surcar los cielos. Incluso, la primera información fue errada y dijeron que el que estaba en erupción era otro volcán chileno.

Los vientos regaron de ceniza volcánica la zona, especialmente la ladera argentina de la cadena montañosa que divide ambas naciones.

PARQUE NACIONAL

Cerca de allí se ubica el gigante argentino Parque Nacional Los Alerces, de 263.000 hectáreas, al que se llega por un camino de ripio cubierto por una ceniza de tonalidad blanca y gris. La visibilidad por momentos es casi nula.

"Trabajamos en la coyuntura, auxiliando a los pobladores que necesitan ayuda", dijo Ricardo Pereyra, máxima autoridad del parque, donde funciona una escuela de 54 alumnos, de los cuales apenas 34 concurrieron el viernes.

"Aprovechamos la circunstancia desde lo pedagógico y hablamos de la cadena de volcanes en la cordillera de Los Andes. Los chicos (alumnos) están tranquilos, pero hay que levantarles el ánimo", dijo Sandra Ortiz, docente de 36 años.

En Esquel, pese a las recomendaciones de las autoridades, no todos los habitantes usan barbijo, abriendo algunos interrogantes sobre el impacto sanitario de la situación.

Una médica del hospital público de Esquel explicó que se multiplican las consultas por dolores de garganta, picazón en los ojos y problemas respiratorios.

Las guardias sanitarias se reforzaron por las consultas, que en la mayoría de los casos terminan sin hospitalizaciones, pero los profesionales temen que los verdaderos problemas se desaten con el correr de los días.

Los resultados técnicos profundos de la composición del polvillo no se conocen todavía, más allá de que las autoridades repiten que no es tóxica.

Por estar en pequeños valles, llegar a Trevelin o Esquel implica ver a la distancia la nube de cenizas que las cubre. Vivir en la zona es vivir en la penumbra del amanecer.


 

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