14:19 | Para Jorge Barraza, columnista del diario El Comercio, la carrera del lateral izquierdo peruano ha reencarnado la idea del mérito
Por Jorge Barraza
(El Comercio).- Vestir la camiseta de un club grande o llegar a la selección antiguamente era una cuestión de mérito. Después de mucho destacar en un equipo, un futbolista se hacía merecedor a un pase importante o a la soñada convocatoria. Hoy el mérito es como la enagua o el sombrero: cayó en desuso. El pulso de las transferencias se maneja por la habilidad del contratista, no del jugador.
Hay cientos de futbolistas que lo mejor que tienen son la novia y el representante. Las damas los persiguen, los agentes los hacen ricos. En ese contexto, Juan Vargas puede ufanarse de llegar al Madrid (si se concreta) por juego, no por márketing ni contactos empresariales.
Además subió de a uno los peldaños de la escalera: fue del Perú a Argentina, mostró buena madera en Colón y saltó a Europa; ahora pasa de un cuadro chico a uno grande.
Todo por virtudes propias: buena técnica, temperamento, potencia para escalar el andarivel izquierdo, clase para impactar el balón. Lo beneficia la coyuntura: escasean laterales en el mundo. Los buenos son poquitos. Y, por la lógica de la cantidad, hay menos zurdos que derechos.
El Manchester tiene un carrilero fantástico: Hargreaves. El Sevilla disfruta de quien posiblemente sea el mejor del mundo: el brasileño Dani Alves (un crack sensacional). Fluminense presentó en esta Libertadores a un lateral interesantísimo: Gabriel; hace todo bien. Está Maicon en el Inter, también ponderable. Son todos derechos.
El jueves último impresionó un 'half' izquierdo del Atlas: Jorge Torres. Marcó con clase, subió con decisión y, como propina, en el último minuto metió un cabezazo matador y selló el empate frente a Boca. Newell's sacó a un zurdo fantástico: Ansaldi (podrán verlo en los Juegos Olímpicos, una topadora), y tras 29 partidos en Primera lo transfirió en casi nueve millones de dólares al Rubín Kazán de Rusia. Sobran los dedos de una mano para enumerarlos. Aquellos marcadores a la uruguaya, tipo Pavoni, impasables, no existen más.
"Vargas destacó mucho en el Catania", relata Massimo Tecca, comentarista de "Sky TV" de Roma. "Se descuida bastante en defensa, pero subiendo es muy fuerte, tiene carácter, aquí es muy destacado, por eso lo pretenden varios clubes, incluso la Roma", agrega. "La diferencia física que significa para muchos extranjeros el campeonato italiano no fue un problema para Vargas, lo resolvió muy bien", redondea Massimo.
Físico y técnica al margen, Vargas tiene sangre de la buena, como Acasiete o Guerrero. Sirve para transfusiones.