9:56 | Se considera que Alfonso Cano representa el lado político y no el militar dentro de la guerrilla, por lo que se abren posibilidades de negociación
Bogotá (Reuters).- Los cambios en la cúpula la guerrilla de las FARC, tras la muerte de su fundador y máximo líder, Manuel Marulanda, podrían llevar al grupo rebelde a una negociación de paz con el Gobierno colombiano y a liberar a rehenes, opinaron políticos y analistas.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron el domingo que Marulanda, de 78 años, murió el 26 de marzo a consecuencia de un ataque al corazón y en su reemplazó nombraron a Alfonso Cano, un ideólogo que representa al sector político de la guerrilla y que fue negociador en unos diálogos de paz entre 1991 y 1992.
"Debe ser una señal de que la parte política de las FARC pueda de verdad de una vez por todas entender que es a través de una solución política negociada como podemos hacer la paz", dijo el ex presidente Andrés Pastrana, quien intentó hacer la paz con ese grupo rebelde en una fallida negociación que se inició en 1999 y colapsó en el 2002.
"Alfonso Cano siempre ha sido un hombre que ha liderado esa ala política dentro de las FARC", sostuvo el ex mandatario.
De acuerdo con el Gobierno colombiano, Marulanda, el mítico guerrillero que lideró al grupo rebelde durante más de cuatro décadas, tenía una visión arcaica del país y del mundo, con unas doctrinas ideológicas que le impedían hacer la paz a través de una negociación porque la consideraba como una derrota militar de sus principios.
Mientras que Marulanda, considerado el guerrillero más antiguo del mundo, era una persona de origen campesino y sin educación, su sucesor, de 59 años, es considerado como un intelectual con formación universitaria y una visión actualizada de la realidad mundial.
"La muerte de Marulanda es una oportunidad para que las FARC se sienten a negociar con el Gobierno colombiano", dijo la senadora Marta Lucia Ramírez.
Pero, antes de la paz, un proceso que podría ser complejo y lento, Cano tendrá que hacer frente al tema del acuerdo humanitario para buscar a liberación de 40 rehenes por motivos políticos, incluida la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres estadounidenses, según analistas.
Las FARC buscan un acuerdo con el Gobierno para intercambiar a los rehenes por 500 guerrilleros presos, pero el presidente Alvaro Uribe, quien con el apoyo de Estados Unidos impulsa una ofensiva contra los rebeldes, se niega a retirar al Ejército de una extensa zona montañosa para crear una zona segura de negociación como exigen los insurgentes.
"Es factible que con la llegada de Cano se privilegie más lo político y busquen una salida negociada, pero eso no significa que vayan a ser débiles a la hora de negociar", dijo el analista político Pedro Medellín.
Un hombre político
La senadora del Partido Liberal Piedad Córdoba, quien mantiene gestiones en procura de la libertad de los 40 rehenes, confió en poder agilizar el tema con Cano como máximo dirigente del grupo rebelde.
"Cano es un hombre político, de una estructura ideológica muy seria, muy jugado por la paz en Colombia, hacia una salida política y negociada del conflicto y creo que eso es importante para pensar que el acuerdo continué, en la posibilidad de trabajarlo y que se puedan dar prontamente esas liberaciones", afirmó.
Sin embargo, el nuevo líder de la guerrilla deberá enfrentar un sector radical y militar que lidera Jorge Briceño, más conocido como el "Mono Jojoy", quien sigue convencido de que pueden llegar al poder por la vía armada para instaurar el socialismo, dejando de la lado la negociación política.
El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, pidió a Cano buscar una salida negociada al conflicto interno de más de cuatro décadas para evitar más muertes.
"Ojalá entre en razón, ojalá se dé cuenta que la lucha armada no lo lleva a ningún lado, que no tienen futuro y ojalá toque a esa puerta de la paz, porque el Gobierno está listo a recibirlos", dijo el funcionario.
El senador del izquierdista Polo Democrático Alternativo Gustavo Petro, quien perteneció a la desmovilizada guerrilla del M-19, invitó a Cano a conducir a las FARC hacia una paz negociada que permita silenciar los fusiles y detener las muertes violentas.
"Invito personalmente a Alfonso Cano a que asuma el gran reto que tiene hoy ante todos los colombianos, ese reto lo obliga, lo conduce, a llevar a las FARC hacia la paz y no hacia la guerra", afirmó el dirigente político.
Pese a la muerte de Marulanda y de otros dos miembros del máximo órgano de dirección política y militar de la guerrilla, a las que se suman miles de deserciones y el deceso de importantes comandantes regionales, no es seguro el avance de las FARC hacia una negociación con el Gobierno, advirtieron algunos analistas.
A la división interna entre el sector político y militar, quienes decidan buscar la paz a través de una negociación política tendrán que estar dispuestos a renunciar a los millones de dólares que obtiene la guerrilla del narcotráfico y de los secuestros extorsivos, aseguraron.