7:28 | En algunos casos solo se contempla tasas sin considerar pagos adicionales. Conocimiento detallado del costo real de los créditos haría que entidades financieras ofrezcan mejores condiciones
Por Luis Davelouis Lengua
Cuando usted lee en alguna publicación que distintas entidades financieras ofrecen créditos hipotecarios que van de 8% a 10% de tasa de interés efectiva anual (TEA) a 15 años, uno tiende a hacer un rápido cálculo mental y creer que las cosas deben andar muy bien para que puedan existir tasas a esos niveles y a esos plazos. Sin embargo, la mayoría de las veces las cosas no son como se pintan.
Porque cuando a esa tasa publicada de 10% se le suman los portes, seguros y comisiones que suponen el desembolso del crédito, la cifra puede llegar hasta a 12%.
Esta es, pues, la tasa de costo efectivo anual (TCEA), que incluye todos los costos, todas las comisiones, todos los seguros y cuanto de-sembolso deba realizar el cliente.
Visto así, se entiende que el 10% publicitado es simplemente la tasa de interés compensatoria anual. La TCEA incluye todo lo que se paga por un crédito.
Pero el caso de los créditos hipotecarios es especial y la diferencia entre la TEA y la TCEA no aparece tan alta por dos razones principales. Primero, los montos de los créditos hipotecarios son bastante altos y, por lo tanto, todos los extras que se suman a la TEA son proporcionalmente bajos. Así, estos tienen un menor impacto en el costo real del crédito. Además, la garantía, el mismo inmueble materia del préstamo, es ciertamente menos volátil que, por ejemplo, un auto.
Lo mismo sucede casi con cualquier crédito directo (hipotecario, de consumo o microempresa). La TEA es solo uno de los factores para tener en cuenta a fin de calcular el monto que terminará pagando por el dinero que le prestaron.
Por ejemplo, según la tabla publicada por la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) en su página web, el Banco Ripley puede cobrar una tasa de 6,99% en dólares por un crédito al 80% para un vehículo de US$18.000 (es decir, un desembolso real de US$14.400). Pero una vez que a esa tasa se le suman el seguro de desgravamen (0,035% mensual) y los cargos mensuales (US$3,5 al mes), la tasa para quien recibe el crédito crece hasta 16,86%. Esta es su TCEA, lo que en realidad paga.
Tenga en cuenta, eso sí, que la TCEA debe calcularse de manera individual. Para que sea igual a la de su vecino o su amigo, todas las variables de su crédito (plazo, monto, moneda, precio del producto, etc.) deben ser idénticas a las de él. Una variación de un día o de un dólar hace toda la diferencia.
¿Tasas para abajo?
Según la SBS, entre el 2001 y el 2007 se bancarizaron --a través de la obtención de un crédito-- alrededor de dos millones de personas. El 60% de los créditos de consumo --con las tasas más altas del mercado-- se colocó en provincias.
Es en respuesta a este crecimiento que hoy se lanza una campaña en medios de prensa sobre transparencia en los créditos. El plan se enmarca dentro del programa de cultura financiera de la SBS.
Se quiere enseñar a las personas que es la TCEA y no la TEA lo que más deben tener en cuenta, y que su presentación es obligatoria por parte de las entidades financieras. También es obligatorio que les entreguen un cronograma y una hoja resumen con toda la información sobre lo que se debe pagar.
Además, el que se deje la TEA como referencia del costo real de un crédito forzará a que las instituciones financieras reduzcan los costos extras que van adheridos a los créditos. Algunas cajas municipales, por ejemplo, incorporan en la TEA muchos de los costos, de manera que los clientes no se confunden con tantos números.
Ello, sin embargo, tiene otro efecto: cuando se comparan las TEA de bancos y cajas municipales la diferencia es notoria. Sin embargo, cuando se toma la TCEA la diferencia se hace menos perceptible.
Es cuestión de calcular bien.
Para tener en cuenta
Fuerte crecimiento, baja morosidad
-Entre marzo del 2007 y marzo de este año, los créditos directos crecieron 25,55%.
-En ese mismo lapso, los créditos comerciales crecieron 24,7%, los de consumo 32,5% y aquellos dirigidos a las mypes lo hicieron en 34,1%.
-Asimismo, el número de créditos hipotecarios se incrementó 120% durante ese período.
-No obstante estas cifras, el índice de morosidad del sistema financiero peruano fue de apenas 1,36%. Todavía estamos lejos de países como Chile, cuyo sistema tiene una morosidad de 0,7%, pero la situación es mucho mejor que la de Ecuador o Colombia.
-Gracias a que el BCR elevó las tasas de encaje, el crecimiento del crédito de consumo ha empezado a moderarse.
Enfoque: Mejor tarde que nunca
Según la SBS, entre el 2001 y el 2007, dos millones de personas accedieron a algún tipo de crédito. Además, afirma que en cuanto a créditos de consumo (aquellos con las tasas más altas) fue en provincias donde se dio el gran crecimiento (60%).
En ese contexto, la campaña de información que hoy lanza la SBS para cambiar la manera en que el común de las personas calcula el costo real de un crédito es bienvenida. Que se tome en cuenta la TCEA y no solo la TEA para calcular los intereses será positivo para el mercado.
Sin embargo, si tenemos en cuenta que la regulación que obliga a la transparencia del sistema en este sentido tiene ya dos años, es difícil no pensar que la orientación está llegando, por decir lo menos, algo tarde.
Más allá del rediseño que requiere la página web que la SBS mantiene con esta información (para que sea digerible), es preciso que en las entidades financieras se cumpla cabalmente con informar de la diferencia y de los costos reales. Y, por supuesto, que la SBS las visite de vez en cuando y publique los resultados de dichas visitas.