9:37 | Aurelio Sánchez Sandoval está preocupado por los problemas que sufre la apicultura y se pasea así para llamar la atención en Lambayeque
Don Aurelio Sánchez Sandoval está acostumbrado a pasearse con 300 mil abejas africanizadas (un cruce de insectos africanos con variedades nacionales) sobre el torso para impresionar a los transeúntes. Pero pocos saben que la mayoría de apicultores de Lambayeque tiene un aguijón clavado en el corazón. ¿El motivo? Los productores de carbón vegetal están acabando con los árboles melíferos, que sirven de fuente para la producción de néctar.
El hombre-abeja, como lo conocen a Aurelio, también está preocupado porque las bajas temperaturas le están jugando una mala pasada a la apicultura, pues impide una buena floración, que es base para la producción de miel.
Aurelio cuenta que este año tampoco se ha podido exportar el producto (cuyo nivel podría bajar en casi 50 %), lo que incrementaría el precio.
Mientras se pasea por el distrito de La Victoria con miles de abejas encima, Aurelio invoca a las autoridades para que ejerzan un mayor control en la tala indiscriminada de algarrobos, zapotes y palo santo, que siguen siendo arrasados en los bosques de Olmos, Salas, Motupe y Batangrande.
Todavía tiene esperanza de que los 600 apicultores salven la campaña.